Violetas de memoria · Poema 20 de 57
Humilde comunica el evangelio
Siendo la luz del día
17 de marzo de 1985
una estrella nace con alegría,
hija del Dios hecho niño
María Patricia Magdalena
Acogida en un gran regazo con gran cariño.
Desde toda la eternidad
Dios la había elegido para él
Siendo un mar de generosidad
Hija y esposa del gran Rey.
Fue a los 15 años que entro con su mamá
En comunicación; ... el deseo de ingresar a la
Congregación, de Hermanas Franciscanas de la
Inmaculada Concepción.
Siendo Madre Clara Aguilera
La que la recibió en la Congregación
Diciéndole estas palabras
Que salieron de su corazón:
“Hijita” tiene que entrar dispuesta
a entregar su corazón de paloma,
para amar a Dios; y su
cuerpo para trabajar por la Congregación.
Al cambiar el vestido por los símbolos
Franciscanos, el sacerdote le dice:
“hija, en lo sucesivo no te llamarás
María Patricia Magdalena, sino Hermana
Humilde Patlán del Niño Jesús.”
Fue humilde, mortificada y penitente,
Escogiendo la santa pobreza
Como amiga, la oración
Como alimento y completamente
Obediente.
Habiendo terminado con felicidad el noviciado
Llegó el día tan esperado, la primera profesión,
El 25 de mayo de 1913.
Pasaron 7 años... y nuestra
Madre Humildita, trabajando en
La enseñanza con la fe en Dios infinita,
Veía los frutos de bondad.
También desempeñó otros oficios
con gran abnegación todo
por amor a Dios por medio
de la Congregación.
El 2 de febrero de 1922,
Las hermanas descubren
En ella madurez y firmeza,
Eligiéndola Superiora General
Gobernando con mucha fortaleza,
Practicando divinamente la caridad.
Enseñándonos hacer ángeles por la pureza,
Serafines por la caridad, y margaritas por
La obediencia, y al mismo tiempo a amar a
Dios con todo el corazón y a nuestra
Congregación.
Regresa a nuestra tierra:
En su agonía le decían:
Que pidiera por la Congregación
Y ella afirmaba que sí, con todo
El corazón.
Fue el 17 de junio de 1970
Que entró en la casa del Padre
Con toda reverencia.
Fuiste una estrella en la tierra
Siempre comprensiva con las hermanas
Llena de inmensa firmeza
Santa; siendo una mujer humana.
Así con María la esclava del Señor
Humilde, caminó en la verdad con
Dirección al creador, sirviendo a
Cada una de las ovejuelas en el amor.
Vuelve Madre Humildita, dile a
Dios que te preste nuevamente el
Pergamino de tu piel y el manso
Corazón que te latía
Para que ya no explote la violencia
Y el odio ya no eche raíces y no
Deje la caridad crucificada, pues
La sangre del obrero, es dinamita;
La del patrón soberbia congelada.
Y si ya no es posible tu regreso,
Haznos comprender que la justicia
Se trabaja en la paz.
E implora, te lo ruego, el perdón
Para todo nuestro pueblo, caridad
Y amor que fuiste dejando, antes
De iniciar tu viaje silencioso,
Para ganar con seguridad el cielo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario