Violetas de memoria · Poema 16 de 57
Eterna primavera
Volvió por fin la hermosa primavera
Disipando las nieblas del invierno
Ya se fue la estación de las escarchas
Que dan tristeza y que infunden miedo,
Que convierten las fértiles campiñas
En vasto y pavoroso cementerio.
Donde junto a las rocas, los sepulcros
Hay árboles sin hojas, los espectros
Y la bruma que surge de los bosques
Forma sudario funeral y alumbra
Como cirio agonizante al frío sol
Desde el oscuro cielo, y solloza en las hojas
Amarillas con triste son el implacable cierzo...
Que sopla con un hálito de muerte
Y hace correr por las arterias hielo.
Pero ya se acabó, ya no hay escarchas
Pasó por fin el tenebroso invierno.
Ya la naturaleza resucita
Con tropicales y fecundos besos.
Hay en los valles flores y perfumes
Y en los bosques dulcísimos conciertos,
Espumas juguetonas en los lagos
Y en las frondas hay nidos con polluelos,
Y todo es luz, inspiración y vida
Estrofa de gigante fieltro!
El alma se remonta al infinito
Y salta el corazón dentro del pecho.
Todo cambió, las noches se engalanan
Salpicando su manto de luceros
Y las brisas arrullan a las flores
Al blando soplo de sutil aliento.
Cuan hermosas es la virgen primavera
De alegres risas y mirar de fuego
Su manto es de celajes y perfumes
Y son de oro y perlas sus cabellos
Hay derroche magnífico de luces
La naturaleza se convierte en templo.
Y en estas horas de calma en que recuerda
Tu alma bella infancia que pasó
Ves un ángel . . una cuna . . una mujer
Cual ninguna que con besos te arrulló
Esa mujer te consuela, desde el cielo
Por ti vela y ruega siempre por ti.
¿ Quieres verla ? ¡ Que consuelo !
alza los ojos al cielo, está con Dios, allí esta.
Goza mucho en este día, pasó la tormenta
Impía, la primavera llegó
Esta casa te bendice, estas madres que te dicen
Goza madre! Se feliz, ya el invierno se acabó
Y estas madres que te aman en quien tus manos
Derrama para todas la salud
Piden a Dios con fe viva
Por tu eterna primavera
En el pecho de Jesús.
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