Violetas de memoria · Poema 17 de 57
Fe y esperanza
Ser...
Don...
Paz...
Luz...
Amor...
Verdad...
Bondad...
Piedad...
Consuelo...
Caridad...
Comprensión...
Servicio...
Como pastor
Que apacienta
Como la luz
Transparente.
Fuiste escogida,
Sor Humildita,
Entre tu pueblo
Para Dios Amor.
Tu grande entrega y
El amor sencillo,
Fueron los testigos
De tu ofrecimiento.
Que ahí postrada frente
Al altar, consagra su
Vida al Dios amante, de
Que le siga en santidad.
Yo sé que aún tú me escuchas,
Y la respuesta me hace
Esperar, este milagro
Díselo a Dios por caridad.
Si Dios permite, tus méritos
Lo llevarán un día al altar
Fe, esperanza y amor a Dios
Vivan todas en mi corazón.
En el centro de todo el museo
Sus figuras en cera estaban
Y del sueño eterno ellas gozaban
Pero a Nuestra Madre no la hallaba.
Con inquietud mis ojos la buscaron
Inerte, en el centro la encontraron
Un reclamo hacia ella le dirigí,
¿por qué mi ruego no lo ha escuchado?.
Como un hermoso amanecer refulgente
Su profunda mirada recobró vida
Y cual amor de Madre me abrió sus brazos
Para decirme: ¡Ay Sor, todo a su tiempo!
Mi pensamiento asimilaba sus palabras
Y por medio de ella Dios Padre me alegraba;
¿era acaso un mensaje del cielo para mí,
o una invitación para pedir más por ella?
No lo sé, pero creo que extasiada exclamaba;
Yo con gusto le dije: ¿le llamo a las hermanas?
Con firmeza y alegría me dijo que sí
Corriendo, gritaba, por la emoción embargada.
¡Nuestra Madre! ¡Nuestra Madre! Vengan pronto madres aquí,
rápido Nuestra Imelda y la Madre Lidia
apresuradas llegaron a mí; preguntándome
¿Quién es? Y les dije: ¡es Nuestra Madre Humildita!
No dijeron nada y al trabajo se regresaron,
Yo con profunda tristeza a Nuestra Madre me dirigí
Y con lágrimas en el rostro le dije: ¡no creyeron!
Al cerrar sus ojos dijo: “Sor, no se aparten de la fe”.
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