Violetas de memoria · Poema 22 de 57
Humilde fue su nombre y humilde su virtud
Humilde fue su nombre y humilde su virtud.
Ella que desde niña
Nuestro Señor la eligió a trabajar a su viña
¡pues con ternura, como pequeña criatura
Nació, creció, levando en sus labios y corazón
Siempre una oración!.
En este mundo caminó sobre espinas y abrojos,
¡los pies descalzos, heridos, ensangrentados
y doloridos! Con amor imitó las huellas
de Jesús herido.
¡ Oh humilde virtud!
Nos dio ejemplo de virtudes,
Mostrándonos que si nos abandonamos
En aquel que todo lo puede,
No tendremos inquietudes,
Y así tener siempre buenas actitudes.
Tan cerca y tan pobre pero tú más.
Eres sencilla en la acción,
Desprendida del todo en una imitación,
Siendo siempre un alma de oración
Que por la fe, humildad y caridad,
Quiere gozar siempre de las delicias de Dios.
Con amor fraterno nos enseñaba muy humilde a trabajar
¡Ella es un alma franciscana con ojos y corazón
llenos de amor al servicio del Altísimo y buen Jesús;
mas todo lo hacía con amor por llamarse
Humilde del Niño Jesús.
¡ánimo! No hay porque desfallecer
mañana de nuevo sale el sol, y juntas, en fraternidad,
caminaremos hacia Dios.
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