Violetas de memoria · Poema 23 de 57
Humilde sol radiante
En la alborada del Corazón del
Padre nace como un rayo luminoso de
Pureza, una linda pastorcita, nuestra
Madre Humildita.
En sus ojos del desafío en una tarea
Por empezar y en su corazón el
Amor ardiente de un sueño
inspirado por la divinidad
y mientras ibas de camino solidaria
y hermana, una madre y su hija te
quisieron a su lado, pronunciaron
tu nombre y guiaron tus pasos.
Te hicieron una hoja en blanco
Donde se escribió la historia de una
Vida, de una utopía del paso de
Dios... humilde.
Humilde caminante incansable
Fortaleza serena, oración radiante
Paz y paciencia inefable.
Humilde como el viento que sin
Verlo lo sentimos, humilde como la
Tierra ¡Nuestra pobre tierra! Que
Pisoteada nos sorprende con su
Fecundidad.
Fuiste sol desde el silencio la
Providencia te encaminó te
Fortaleció y ardiste de pasión por el
Reino de tu amado bien.
El amor no es amado vibro en todo
Tu ser, te conmovió y desde
Entonces no hubo lugar para la
Flojedad y la pereza, porque te
Estimulaba el verdadero amor que
Apremia.
Forjaste ángeles de paz donde las
Virtudes forman la fuente de la
Entrega y de la oblación, bien sabías
Que los últimos son los primeros,
Con humildad viajaste y llegaste de
Primero a los brazos de tu amado.
Nuestra madre Humildita, hiciste
Honor a tu nombre que la
Inmaculada y Francisco nos ayuden
A hacer lo que nos corresponde.
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