Violetas de memoria · Poema 28 de 57
M. María Humilde a tu recuerdo
Desde su luz primera,
Inquieta y juguetona,
Cual agua cantarina,
En su mirada limpia
Su inteligencia clara,
Diáfana como el día
Recuerda a sus abuelos paternos
De Sta. Rosa los picachos y rocas,
Su rebaño cuidaba candorosa,
Siempre buena y graciosa
Como sería a otra hora en otro aprisco,
Hay en su morral: gorditas
Sin faltarle su libro tan querido,
Recuerda el catecismo,
Sus rezos y reflexiones,
Esboza unas canciones
Que siempre guardará
Cuidadosa en sus cosas,
Cuidadosa en sus libros
Ávida en sus lecturas,
Cuidadosa en su porte,
Delicada en toda su actitud,
En buena pulcritud;
Su infancia transcurría,
Crucita era su guía,
En toda su inquietud,
Una mamá virtuosa y hacendosa
La llevó a ser buena y piadosa,
Magdalena dócil cual será blanda,
Devota de Jesús y de María,
Ella soñaba y soñaba,
En su pequeña alcoba,
Evocaciones que nunca olvidará.
Tranquila y reposada,
En su pecho fluían,
Aquellos hermosos días,
En que debajo de la almohada,
Las cuentas recorría,
En su rezo ferviente,
Piedad impresionante,
Por la dulce madre María
Que la inquieta y seduce
Jesús cual lirio eterno,
Que fragante la atrae,
Ella en sus grandes sueños,
Va aspirando virtudes,
Ella sueña despierta.
Avizora nuevas luces,
En sus madres y hermanas
Ha llegado la hora,
Observan su aplicación ferviente,
Valoran su luz esplendente,
Vigorosa y creciente,
Todas juntas en un haz excelente,
Van aspirando y exhalando,
Como un sol refulgente,
Y así van resurgiendo y creciendo,
La violeta escondida exuberante,
Que se va haciendo fuerte,
Para gloria del ¡Padre Omnipotente!
A la gloria del ¡Dios Trino y de María!
Ven en sus madres de ahora,
Una azucena de blancura celeste;
Una rosa encarnada de caridad fragante,
Otra lirio de sencillez luciente,
Una violeta oculta e inocente,
Otro nardo de fragancia excelente,
En su quietud callada,
Acopia en esos libros,
De hojas transparentes,
Acoge y va esculpiendo,
Su nueva faz candente.
Así va por la vida, acrisola,
Esparciendo fragancias,
Expandiendo donaire,
Con excepción singular esboza,
Ahora nos, agradecidas,
Te pedimos que ofrezcas,
Por siempre nuestras loas.
¡Al eterno Dios Omnipotente!
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