Violetas de memoria · Poema 27 de 57
Le llamamos Humildita
Qué regalo tan hermoso!
Decía nuestra Madre Clarita
Llamada de una jovencita
Para ser esposa fiel
Y servir solo a él.
Sucedió que a Magdalena
Jovencita como era
Recibió este gran llamado
Y sin titubiar decide
Consagrarse todo a él.
El 1912, 17 de febrero
En la capital de México
Con las madres Franciscanas
Acude con todo amor.
Su humildad era sincera
Y de nombre se lo dan
Y con otras más virtudes gobierna
La Congregación por 24 años nomás.
Qué terrible situación
Le toco en su temporada
Regir la Congregación
En la terrible persecución.
Se lanzó a la gran batalla
Vestida de todo valor
Defendiendo así a sus hijas
Con gran celo y rigor.
Se encontraba muy seguido
De rodillas ante el Señor
En la Eucaristía rezaba
Contándole su dolor.
Nuestra Madre Humildita
Fue una gran madre de todas
Y gran Madre General
Y rigió con mucho amor
A toda la Congregación.
Su virtud era tan grande
Y su celo sin igual
Que quería que todas fueran
Un reflejo de su ideal.
Agotó su vida entera
Al servicio del Señor
Cuando el mismo esposo fiel
La llamó a estar con él
Por toda una eternidad.
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