Violetas de memoria · Poema 26 de 57
La fuerza del amor
Desde muy pequeña, seis años escasos,
Sufriste Patricia la separación y el dolor,
Quizá Dios previendo el futuro,
Te quiso fuerte para luchar en la vida,
Por lo que después serías de su rebaño el pastor.
Fuiste pastora de gracioso rebaño,
Más tarde serías pastora de Dios,
Para apacentar a sus hijas,
En la negra borrasca de la persecución.
A temprana edad compareces al tribunal,
Para ver con quién vivirás si con tus abuelos o tu mamá.
Años después a él volverás,
Para responder con bondad a la infamia, al mal.
Cuando vestida de novia te inclinaste hasta el suelo,
Cubriéndote las flores, muriendo al mundo para resucitar en el cielo;
Tu firme “sí quiero” los presentes con emoción escucharon,
Y el cambio del traje de novia por el burdo sayal,
Y de Patricia Magdalena por sor Humilde del Niño Jesús Patlán
Te transportas con dejos amorosos
Tú restituirás mi herencia le decías a Jesús de hinojos.
Cual paloma remontaste los cielos,
Hablando a los tuyos con el corazón,
Invitando vivir la pureza en caridad y obediencia,
Buscando hacer siempre todo por amor a Dios.
Madre fuiste siempre fiel y abnegada,
Buscando a tus hijas en el vendaval,
Llevando consuelo, aliento, alivio
A las ovejas a punto de desmayar.
Me das ejemplo madre, de gran virtud,
Tratando a todas con amable solicitud,
Buscando siempre el bien de la Institución,
El bien de la Iglesia, el bien de cada corazón.
Columna tallada que resiste en la intemperie,
Brisa fresca que conforta al que cede;
Cuando las tinieblas cubrían tu horizonte,
Las disipabas madre en oración y examen prudente.
La gota aunque se ve humilde,
Su constancia y tesón rompe la roca,
La gota aunque se ve humilde,
Su constancia y tesón rompe la roca,
Los lugares hasta donde la Congregación llegó
Y porque la santidad se irradia madre,
Ante ella los buenos y los malos tienen alguna reacción.
No fuiste mujer de grandes lamentos: sufriste de pie,
Llevando dignamente en tu pecho al Redentor;
Y cuando el oscuro velo todo lo cubría
Con fe, audacia, vigor y aún sufrimiento
Guiaste con paso seguro marcando el derrotero de la Congregación.
Tus cartas, escritos y consejos,
Son sabiduría pura emanada de Dios,
La finalidad es llevarnos feliz a los brazos
Del Esposo amante, del fiel Cumplidor:
¡Cristo el Salvador!
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