Violetas de memoria · Poema 34 de 57
Niña de ojos cafés
Niña de ojos cafés
¡quién lo dijese!
Que tan humilde familia
Para la Iglesia, riqueza saliese.
Quien en Madre
De carácter recto se convirtiese,
Y en la lucha no se rindiese.
Horas de desvelos,
Noches sin recesos;
Y en el corazón de aquella Madre
La luz no se pagase.
Quien fuerza de Cristo sacase
Para luchar y seguir adelante.
Lluvias de lágrimas
Por las calles corriendo,
Corazones nobles
Que al Rey se entregasen,
En mano de verdugos
Sus vidas acabasen.
¡la persecución!
La persecución estallase
Contra aquellas puras almas
Que a Dios alabasen.
Sin dejar que la adoración
Al Creador se apagase
A sus hijas a sembrar la semilla
A tierras extrañas mandase.
Sin permitir que el sufrimiento
Y la pena la abatiesen,
Aprovechase el dolor
Para transformarle en amor.
Y así sin más nos dejase
Un espíritu de sacrificio y entrega,
Que quien lo viviese,
A Cristo imitase,
Y sin duda
A la santidad le llevase.
No hay comentarios:
Publicar un comentario