Violetas de memoria · Poema 46 de 57
¿Quién eres tú, Sor Humilde?
¿quién eres tú?
Sino eres aquella tierna niña
¡que aún siendo tan pequeña
prefirió una muñeca,
antes que ver su hambre saciada
en aquella noche helada
en la que muriera congelada!
Aunque tal valentía tuviste, pues dijiste:
“antes que morir de hambre, perder la fe es más triste”.
¿Quién eres tú?
Sino eres la Chaha Micaela,
La cual al sólo recordarla
Me invita a hablarte con tanta ternura
Al evocar su sencillez y tu figura.
Y diré que a tan alta altura
Te elevó tu Señor en su finura!
¿Quién eres tú,
acaso eres la mujer perfecta
en quien se inspirara el poeta,
al brindar con gran apremio
su famoso “Brindis del Bohemio”?
pues diré que en todo fuiste correcta
y supiste luchar hasta llegar a la meta.
¿Quién eres tú,
acaso la mujer amada,
la que nunca se olvidaba
y muchas veces fue llorada
por aquél que se quitó del vicio
al descubrir que su desquicio
tanto a él como a su hijo,
los conducía al precipicio?
¿Quién eres tú,
para que yo me inspire,
y para que mi mente se esfuerce,
en decir aquello que debe conocerse.
Pues en verdad debe saberse
¡que en ti se dio la humildad,
y mucho más la caridad!
¡Quién eres tú,
para que de mi corazón brote
como un eco aquello que en otras fue dote,
pero en ti fue tanta virtud
y tu mucha solicitud a la multitud.
Permíteme que hoy te lo diga en una poesía,
Y perdona mi atrevimiento a tan humilde porfía...
¡¿Qué, quién eres tú?!
Tú eres una mujer “humilde”,
Que a pesar de tu corta edad
Supiste guiar a muchas a la santidad.
Tú, que para muchas pasaste desapercibida
Y para otras tantas desconocida,
¡ya que ni en vida fuiste tan querida
y ni hoy tan reconocida!
Dicen que en el nombre
Se da la vocación,
Y en tu caso Sor Humilde
¡no hay duda ni equivocación!
Tú fuiste una mujer “humilde”,
Dijo un día Sor Matilde.
Tú hiciste honor a tu nombre,
Aunque persona lo nombre.
¡Eres tú!, Humilde,
quién aunque en susurro rezaras
y aunque sé que cartas enviarías,
tus admoniciones y tus plegarías
aunque en forma de alegorías
se hacían llegar veloz,
aunque fueran disfrazadas,
pero en fin eran “su” voz.
En verdad que eres “humilde”,
Pues dicen las que te conocieron
Que igualdad para con todas fu tu trato
Y no hubo en ti un mal trato
Para ninguna de las que ofendieron.
¡y esto muchas lo reconocieron,
y otras tanto lo juraron pues ellas lo miraron!
Tantas cosas hiciste por nuestra Congregación,
Pero sin descuidar la oración o vocación,
Nos ayudaste a formular un ritual y una constitución.
Compilaste un libro de urbanidad para mejor guardar la caridad
Con singular humildad enseñaste algunas manualidades,
Y obtuviste algunas propiedades a pesar de las dificultades.
Hoy te pedimos para nuestra Congregación
Que nos alcances a cada una nuestra santificación
Ya sea a través de la mortificación o de la tribulación.
Que nunca desfallezcamos llegada la tentación.
Que la fuerza la encontremos en Dios y en el ejemplo de vos.
Que cuando se eleve tu nombre, Sor Humilde,
No sólo se te recuerde por que dijiste,
Sino por todo aquello que fuiste,
Y más por todo aquello que viviste
Para que en la Iglesia y en los altares
Nos ilumine tu figura humilde a millares!
No hay comentarios:
Publicar un comentario