Violetas de memoria · Poema 45 de 57
¡Quiero vivir como tu!
“Nuestra vida debe ser
enteramente ordinaria,
con el cumplimiento del deber
podemos santificarla.”
Así decías a tus hijas
Que te confío el Señor,
Al conducirlas a prados
De verdura y esplendor.
No hablabas de memoria,
Tú ya experimentabas
El paso de Dios en tu vida,
Aquel Dios que ama y calla.
“Hay que buscar siempre paz
que sobreabunde en el alma,
vivir con tranquilidad
puesta en Dios nuestra confianza”.
Y en medio de las borrascas
Tu rostro sereno vislumbra
El atisbo del Lucero
Que anuncia: pasó la penumbra.
Humilde en la tiniebla,
Humilde en el dolor,
Humilde cuando Dios llega
Y derrama su esplendor.
“Nada en el mundo sucede
en virtud del tal acaso,
todo, todo Dios lo quiere
tanto la aurora como el ocaso”.
¡Quiero vivir como tú!
Confiada en las manos de Dios,
Humilde y sencilla siempre
En la alegría y en el dolor.
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