Violetas de memoria · Poema 52 de 57
Testimonio elocuente de Santidad
Nuestro buen Dios Uno y Trino
Por amor te creó, te bendijo, te llamó,
Escuchaste su voz, seguiste su camino;
Encontraste al Amado, El te consagró.
Eres para la Iglesia y para tus hijas un don
Madre Humilde Patlán del Niño Jesús;
Viviste y nos recomendaste el espíritu de oración,
Nos enseñaste a amar, a no huir de la cruz.
Fuiste pobre y humilde, favorecida del Señor,
A El te entregaste, su rostro buscaste sin cesar;
Como la Virgen María acogiste su designio con amor,
Y a cuantos a ti se pudieron acercar.
Ejemplo viviente de exquisita caridad,
Como Hermana Franciscana, como Madre,
Testimonio elocuente de santidad;
Buscaste siempre la voluntad del Padre.
Viviste el misterio pascual fervientemente,
Nos inculcaste la obediencia y fraterna armonía,
Ver en cada Hermana a Cristo presente,
Ayúdanos a crecer, a vivir en alegría.
Te sacrificaste tanto por nuestra Congregación;
Desde el cielo nos sigues bendiciendo con amor,
Ayúdanos a ser fieles a quien nos dio la vocación
Y a vivir nuestra carisma con auténtico fervor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario