Violetas de memoria · Poema 53 de 57
Tierna y humilde flor
Hermosa tierra del Bajío
Que fuiste cuna de tantos santos,
Nuevamente resplandeces un 17 de marzo,
Cuando de sencilla y humilde familia,
Una tierna flor brotó
Magdalena por bautismo,
Humilde por profesión.
Desde pequeña el Señor
Le trazó un sendero de amor,
Marcado por el sufrimiento,
Que cultivado en el silencio
Dio un fruto mayor.
De virtudes y cualidades,
Que en su vida destacó,
Resaltan ante todo
El espíritu de oración y la piedad de corazón.
María Patricia Magdalena,
No fue sorda al llamado de su Dios,
Y después de un año de espera
Al convento ingresó.
El Señor, franciscana la eligió
Para amar como paloma,
Trabajando sin cansancio
Por su amada congregación.
Sor Humilde del Niño de Praga,
El espíritu de Francisco te envolvió,
Escogiendo a la pobreza como fiel compañera,
La oración el alimento que Fortaleza te dio,
Y como hermoso y gran tesoro la obediencia fiel
Al Señor.
Aunque joven para el mundo,
No para el servicio de Dios,
Ya que el Todo Poderoso
Una misión mayor te otorgó,
Ser guía y pastor
De tu amada congregación.
Para todos siempre tenías
Una palabra oportuna,
Que llena de sabiduría,
Animaba y corregía.
Tus consejos no faltaron
Para tus hijas amadas,
Pues con mansedumbre las invitabas
A vivir como verdaderas franciscanas.
En medio de carencias y persecuciones
Te mostraste valerosa,
Y aprendiste que el amor
Transforma el sacrificio
En dulce miel para el corazón.
Fuiste la fiel imagen de la superiora
Que nuestro Padre fundador soñó
Conjugando en tu vida, la seriedad con la alegría,
La rigidez con la tolerancia,
La rectitud con la bondad y el amor.
Nuestra Madre Humildita,
Que tu heroísmo y enseñanzas,
Nos impulsen a vivir
Nuestra vida consagrada.
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