Violetas de memoria · Poema 55 de 57
Tu nombre fue Humilde
Tu nombre fue humilde
Desde el momento que ingresaste a la
Congregación, que momentos tan bellos
Aquella tarde, donde te entregaste al
Servicio de Dios en la salvación.
Fuiste en busca de un ser infinito
Para encontrar la verdadera santidad.
Y las hermanas te decían: ¡te necesito!
Porque los consejos los dabas con amor y caridad.
Ahora el recuerdo se encuentra en esta
Vida mía: porque una Madre la historia me
dio: con mucho afán, ¡con qué ánimo!
¡con que alegría! ¡ la historia de Humilde, de Humilde Patlán !
Pasa niña ... te dijo la Madre
Que al abrir la puerta ahí te encontrabas
Debes de tener: ¡un corazón de paloma,
para que tu alma permanezca siempre pura!
¡una gran vocación para soportar con
paciencia todo! ¡ un corazón muy grande
para soportar los sacrificios con grande abnegación!.
Al entregarte en cada momento
Al servicio de Dios y de la Iglesia
Diste amor a los sufrimientos
Que cada hermana sin decir te lo pedía.
Esos tiempos difíciles de persecución,
Cuándo las hermanas que en las casas se
Escondían y que tú, ¡Madre Humilde! Las
Buscabas y orabas con ellas, para darles
Fuerza como una madre que cuida de sus
Hijos que sufriendo están.
¡fuiste tú! La que entregó la vida,
¡Fuiste tú! La que luchaba por las
hermanas, para que en la Iglesia se hiciera
presente cada día, el Instituto de
Hermanas Franciscanas.
Yo necesito de ti... como todas las
Hermanas, de esos dulces consejos que tú
Antes les decías.
Porque para llegar a la verdadera
Fraternidad es necesario tener caridad.
Ahora las hermanas de la Congregación
Sin importar de cual generación sea
Buscan las virtudes con mucha ilusión
Para llegar hasta el Padre donde tú ...
¡Bendita seas!.
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