Venerable Madre Humilde del Niño Jesús
Manual de Urbanidad Religiosa
«El cuidado de sí no encierra a la hermana en sí misma: dispone el cuerpo, el tiempo y el corazón para servir con libertad, sobriedad y caridad.»
Artículos del Capítulo II
Artículo 151
Si no se tienen las ventajas que ofrece la celda a la religiosa, éstas deberán suplirse de la mejor manera posible; por tanto, el silencio debe ser rigurosísimo, sobre todo en las horas de descanso, y nadie permanecerá en el dormitorio si no fuere tiempo de dormir.
APLICACIÓN 2026
Si no se cuenta con celda personal, las hermanas deben suplirlo cuidando con mayor esmero el silencio, el orden, la modestia y el respeto en el dormitorio. Especialmente durante las horas de descanso, ninguna debe permanecer allí sin necesidad, para que este espacio conserve su finalidad: favorecer el reposo, la privacidad, la integridad y la paz fraterna.
Artículo 152
Procúrese acondicionar algún lugar para los trabajos que se ofrezcan; mas, si por la estrechez de la casa fuere necesario desempeñar los diversos oficios o trabajos de comunidad en el dormitorio, guárdese, como se ha dicho, riguroso silencio.
APLICACIÓN 2026
Procúrese destinar otro lugar para trabajos, estudio u oficios de la fraternidad. Pero si por estrechez de la casa fuera necesario realizar alguna tarea en el dormitorio, hágase con riguroso silencio, respeto y discreción, evitando todo ruido, conversación o movimiento que perturbe el descanso o la privacidad de las demás.
Artículo 153
La religiosa se debe acostumbrar a ser puntual al levantarse, tan pronto como oiga la señal que para esto se hace, sin dejarse dominar por la pereza. Hará bien en ofrecer a Dios los primeros afectos del corazón en el nuevo día que comienza. Tenga además presente que en la cama sólo debe estar el tiempo preciso para el necesario descanso, que de ordinario no ha de pasar de siete horas. Al salir de la cama se vestirá con la debida modestia y, en tanto, recitará las oraciones de acción de gracias establecidas, con el mayor fervor y recogimiento posibles. Se lavará y peinará, sin dejar de hacer esta saludable operación ni aun en tiempo de invierno; enseguida arreglará su cama. A continuación irá a la capilla para esperar allí la hora del acto de comunidad. Si por cualquiera circunstancia alguna religiosa hubiera de levantarse antes que la comunidad, pondrá un especial cuidado en no molestar a las demás haciendo ruido con las ventanas, puertas, sillas, mesas, etc., lo cual es siempre indicio de falta de consideración y de urbanidad. La misma urbanidad exige que se salude a las demás religiosas, especialmente a las superioras, preguntándoles cómo han pasado la noche, haciendo esto después de rezada la visita, al salir de la capilla después del desayuno.
APLICACIÓN 2026
La hermana debe acostumbrarse a levantarse puntualmente, sin dejarse vencer por la pereza. Al comenzar el día, ofrezca a Dios sus primeros pensamientos, vístase con modestia, haga sus oraciones con recogimiento, arregle su cama y procure no molestar a las demás si debe levantarse antes que la fraternidad.
Artículo 154
Nunca cometa la religiosa la grosería de presentarse malhumorada, de manera que difícilmente se le pueda dirigir la palabra sin exponerse a recibir una contestación seca y desabrida. Acuérdese de que siempre estamos obligadas a ser afables con todos, y es un acto de incivilidad hacer sufrir a las demás con los defectos de nuestro mal carácter. Todo esto procede no pocas veces de falta de mortificación, del exceso en el dormir y de olvidar que, obrando así, usurpamos el tiempo que debíamos consagrar al cumplimiento de nuestros deberes.
APLICACIÓN 2026
Nunca conviene presentarse malhumorada o áspera al iniciar el día, de modo que las demás teman dirigirnos la palabra. La urbanidad religiosa pide afabilidad, dominio de sí y caridad fraterna. Hacer sufrir a las hermanas por nuestro mal carácter contradice la humildad, la mortificación y la cultura del buen trato.
Artículo 155
Sería una falta imperdonable en la religiosa echar agua sucia por las ventanas, sobre todo si da a la vía pública o a los patios interiores; esta operación debe realizarse en el lugar destinado para ello. No es menos reprensible el descuido de unas en no arreglar las camas decentemente poco después de levantarse, pues ofrece un aspecto repugnante y arguye muy poca educación tener durante el día la cama en completo desorden o dejar que se perciba en los dormitorios el mal olor, cuando falta la limpieza tan indispensable como higiénica.
APLICACIÓN 2026 · PROPUESTA EDITORIAL
El dormitorio y los espacios de descanso se mantendrán limpios, ventilados y ordenados. Las aguas residuales, los residuos y la ropa usada se manejarán en los lugares previstos, sin crear riesgos sanitarios ni molestias para otras personas. La cama se arreglará con sencillez, respetando las necesidades de salud de cada hermana.
Artículo 156
Es obligación de toda religiosa retirarse a su dormitorio o celda tan pronto como toquen a silencio por la noche, y aun sería mejor estar ya antes en él. Una vez en el dormitorio, y supuesto que ya se tiene hecho el examen de conciencia, procurará la religiosa hacer una breve oración y acostarse prontamente. Mas si, por algún motivo, alguna vez tuviera necesidad de hacer algún estudio o cualquier otro trabajo urgente —a lo cual por ningún motivo conviene acostumbrarse—, podrá hacerlo a condición de no molestar a nadie con ruido importuno ni fuera ni dentro del dormitorio. Al acostarse procurará quitarse los zapatos sin el menor ruido ni dejarlos caer desde lo alto de la cama. También debe evitarse el ruido con la corona al quitarse la cuerda, así como pujar. Este mismo cuidado se ha de tener en el caso de que se levantare antes que la comunidad, pues, además de ser falta de educación, es también de mortificación.
APLICACIÓN 2026
Al toque de silencio por la noche, la hermana debe retirarse prontamente al dormitorio o a su celda. Después del examen de conciencia y la oración, procure acostarse sin ruido. Si por necesidad debe estudiar, trabajar o levantarse antes que las demás, hágalo con suma discreción, sin perturbar el descanso común.
Artículo 157
Antes de entregarse al descanso y cuando ya esté colocada en su cama, la religiosa debe hacer con agua bendita, sobre sí y sobre la cama, la señal de la cruz. Acomodándose con toda modestia y decencia, por lo regular se ha de acostar por el lado derecho, colocando las manos sobre el pecho.
APLICACIÓN 2026
Antes de entregarse al descanso, la hermana procure cerrar el día en presencia de Dios, con una breve oración, gratitud y abandono filial. Acuéstese con modestia, decoro y sencillez, recordando que aun el descanso forma parte de una vida ordenada, agradecida y consagrada al Señor.
Artículo 158
Y para espiritualizar de algún modo el acto de dormir, procure la religiosa considerar que la cama es figura del sepulcro y que el sueño es perfecta imagen de la muerte. Y mientras no logre conciliar el sueño, haga por entretener su espíritu con algunas consideraciones piadosas.
APLICACIÓN 2026
Para santificar el sueño, la hermana puede considerar el descanso como imagen de abandono en Dios y ocasión para renovar su confianza en la Providencia. No se trata de pensamientos tristes, sino de dormir con el alma en paz, entregando al Señor trabajos, cansancios, preocupaciones y esperanzas.
Artículo 159
La caridad y la buena educación exigirán alguna vez que nos privemos del sueño, o por lo menos que retrasemos por algún tiempo la hora acostumbrada de entregarnos al descanso, por ejemplo, cuando nos veamos precisadas a cuidar a alguna hermana gravemente enferma o por algún incidente imprevisto durante la noche. Cuando esto aconteciere, mostrémonos solícitas para servir a nuestras hermanas; si somos las que nos encontramos en situación semejante, debemos ser prudentes, lo más que podamos, para evitar molestias a las demás.
APLICACIÓN 2026
La caridad pide disponibilidad ante la enfermedad o un imprevisto nocturno. Este cuidado debe organizarse con turnos, relevo, ayuda profesional cuando sea necesaria y atención a la salud de quien cuida. La persona atendida comunicará con sencillez sus necesidades y colaborará, en cuanto pueda, para no causar molestias evitables.
Parte III · Deberes de la religiosa para consigo misma
Con el artículo 159 concluye «Del dormitorio». El Manual continúa con el Capítulo III: «Del aseo que la religiosa debe tener en su propia persona y en las cosas que usa».
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