Venerable Madre Humilde del Niño Jesús
Manual de Urbanidad Religiosa
«La urbanidad hacia las demás es la forma cotidiana de una caridad que sabe respetar, escuchar, proteger y servir.»
Artículos del Capítulo III
Artículo 297
Para que la conversación sea lo que debe ser entre religiosas, debe atenderse al asunto, al tiempo y a las personas con quienes se conversa, así como al estilo y al empleo de las palabras.
APLICACIÓN 2026
Para que la conversación sea verdaderamente religiosa y fraterna, la hermana debe atender al asunto, al tiempo, a las personas con quienes habla y al modo de emplear las palabras. Hablar bien no es decir mucho, sino decir lo oportuno, con caridad, verdad, sencillez y prudencia.
Artículo 298
El asunto de nuestras conversaciones debe ser agradable e interesante. Debemos evitar aquellas conversaciones que puedan ofender o herir, aunque sea ligeramente, la susceptibilidad de alguna persona; las alusiones irónicas; las bromas punzantes que dejan lastimado el corazón de las hermanas; toda palabra que pueda causar disgusto, entristecer o humillar, y aquello que pueda ser motivo de disputa. Para que la conversación sea interesante debe emplearse un lenguaje decente, que no desdiga del estado que profesamos, pero al mismo tiempo sencillo y sin afectación. La verdadera sabiduría no consiste en almacenar muchas palabras y sacarlas a relucir sin orden, necesidad ni conveniencia, sino en saber emplearlas oportunamente.
APLICACIÓN 2026
El asunto de nuestras conversaciones debe ser digno, agradable y edificante. Evítese toda palabra que hiera, humille, entristezca o provoque disgusto; también las ironías, bromas punzantes, comentarios ofensivos o términos que desdigan de la vida consagrada. La verdadera sabiduría no consiste en acumular palabras, sino en saber usarlas oportunamente.
Artículo 299
Por lo que mira al tiempo, debemos procurar que sea el señalado para el recreo o aquel en que la necesidad exija conversar. Cuando hablemos no tratemos de dominar a todas ni atraer la atención general. Hablemos, pero dejemos lugar a las demás; no interrumpamos a la que platica ni demostremos fastidio por lo que otra cuenta, pues no nos gustaría que lo hicieran con nosotras.
APLICACIÓN 2026
Respecto al tiempo, conviene hablar cuando corresponde: en el recreo, en espacios fraternos o cuando la necesidad lo pida. La hermana no debe dominar toda conversación, interrumpir a quien habla ni mostrar fastidio por lo que otra cuenta. La caridad conversa, escucha y deja espacio.
Artículo 300
Respecto a las personas con quienes conversamos, debemos advertir que, según la categoría de la persona, serán también las consideraciones que debemos guardarle.
APLICACIÓN 2026
Respecto a las personas, la hermana debe considerar la dignidad de cada una. No se habla del mismo modo con una superiora, una hermana, una formanda, una niña, un joven, una persona enferma, una familia o una persona externa. La prudencia adapta el lenguaje sin perder sencillez, respeto y verdad.
Artículo 301
Si se trata de una persona superior, debemos mostrarnos afables y atentas, manifestar interés por lo que platica y servirla cortésmente en caso necesario.
APLICACIÓN 2026
Si se conversa con una persona superior, conviene mostrarse atenta, afable y respetuosa, escuchando con interés y sirviendo cortésmente si es necesario. El respeto no impide la confianza, pero sí evita la familiaridad excesiva, la imprudencia y el tono de suficiencia.
Artículo 302
Cuando una persona de respeto habla, no debemos interrumpirla con preguntas indiscretas ni desviar la conversación para introducir otro punto que nos agrada. Desmentir a un superior es falta imperdonable; si está en un error que no puede acarrear consecuencia, es preferible dejarlo así. Si pudiere resultar algún mal, se hará una observación delicada que le permita comprender el error sin sentirse herido o apenado. Tomar tono doctoral para hacer una observación a quienes están sobre nosotras indica poco respeto y ninguna humildad.
APLICACIÓN 2026
Cuando habla una persona de respeto, no debe interrumpirse con preguntas indiscretas ni desviar la conversación para imponer el propio tema. Si fuera necesario aclarar un error, hágase con delicadeza, sin tono doctoral ni deseo de quedar por encima. Corregir con humildad vale más que tener razón con soberbia.
Artículo 303
Si hablamos con hermanas, sean de estudios o de quehaceres, debemos usar franqueza, cordialidad y libertad, pero sin perderles el respeto y las consideraciones que por todos conceptos merecen.
APLICACIÓN 2026
Al conversar con las hermanas, debe usarse franqueza, cordialidad y libertad, pero siempre con respeto. La confianza fraterna no autoriza palabras hirientes, burlas, imprudencias ni invasión de la intimidad. Una hermana puede hablar con sencillez sin perder delicadeza.
Artículo 304
En nuestras conversaciones con las inferiores, como podrían ser las niñas de los colegios, procuraremos que se deslice algo que las edifique, instruya y sea útil, si no en el momento, sí con el tiempo.
APLICACIÓN 2026
En la conversación con alumnas, alumnos, jóvenes o personas confiadas a nuestros apostolados, la hermana debe procurar que sus palabras edifiquen, instruyan y orienten. Aun en conversaciones sencillas, puede sembrar verdad, fe, esperanza, buen trato y amor a Dios.
Artículo 305
Nunca nos permitiremos delante de ellas chanzas ni palabras de crítica contra nadie, y menos contra la Superiora, hacia quien debemos fomentar respeto y estimación.
APLICACIÓN 2026
Delante de alumnas, alumnos o personas externas, nunca se permitirán bromas ofensivas, críticas contra otras hermanas, ni mucho menos contra las superioras. La hermana debe formar en el respeto y la estima, no sembrar desconfianza, burla o desprecio hacia la autoridad o la vida religiosa.
Artículo 306
El papel de graciosa delante de las niñas es sumamente impropio, pues nos expone a sus burlas, a que nos pierdan el respeto y a que reciban después nuestras enseñanzas sin la docilidad que les es propia.
APLICACIÓN 2026
Hacerse la graciosa delante de niñas, niños o jóvenes puede quitar autoridad moral y abrir la puerta a faltas de respeto. La hermana debe ser cercana y alegre, pero no ligera; amable, pero no vulgar; sencilla, pero no imprudente. La sana alegría franciscana nunca rebaja la dignidad.
Artículo 307
La maestra debe guardar delante de sus alumnas mayor recato, modestia y formalidad que ante su Superiora, pues las niñas son todo ojos para observarnos y sacar de lo que ven consecuencias prácticas que en muchas ocasiones nos perjudican.
APLICACIÓN 2026
La maestra o formadora debe guardar delante de las personas confiadas a su cuidado mayor recato, modestia y formalidad. Quienes nos observan aprenden no solo de lo que decimos, sino de cómo hablamos, juzgamos, reaccionamos y tratamos a los demás.
Artículo 308
Para convencernos de lo dicho bastará que cada una recuerde algo que haya oído a las niñas respecto a las hermanas. Ellas nos juzgan con imparcialidad y nos califican con justicia.
APLICACIÓN 2026
Basta recordar cuánto observan las niñas, niños y jóvenes para comprender la responsabilidad de la hermana. Ellos perciben nuestras palabras, gestos y juicios; por eso, la conversación de una HFIC debe ser coherente con su vocación y con la formación integral que desea transmitir.
Artículo 309
Nunca deben las religiosas reprender a las niñas con palabras bruscas o poco decentes, ni en momentos de violencia, ni a todas por la falta de una, ni echándoles en cara su cuna o familia; evitarán toda palabra que pueda herir el amor propio. Tampoco deben dedicarse más a una en las labores escolares por tener mayores comodidades, simpatía u obsequiosidad. La maestra debe ser imparcial y procurar en conciencia que aprenda todo el grupo; tan amable será con las ricas como con las pobres, según el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo.
APLICACIÓN 2026
Nunca deben corregirse alumnas, alumnos o jóvenes con palabras bruscas, humillantes o hirientes; tampoco se debe reprender a todos por la falta de uno, hacer alusión a su origen familiar o mostrar favoritismos. La corrección debe ser justa, proporcional, respetuosa y orientada a formar, no a descargar enojo.
Artículo 310
Misión muy sublime es la enseñanza, y como tal debe tenerla la religiosa a quien toque este oficio, pues nada menos que formar corazones tiernos y empaparlos en la doctrina de Cristo, de donde tomarán valor mañana para afrontar las amarguras de la vida. Si la religiosa no enseñare lo que debe ser, cuando se encuentren frente al dolor sin saber llevarlo cristianamente, con razón se quejarán de las religiosas. ¡Temamos esta responsabilidad!
APLICACIÓN 2026
La enseñanza es una misión muy alta, porque forma corazones y prepara a las personas para afrontar la vida con sentido cristiano. La hermana educadora debe cuidar sus palabras como quien siembra doctrina, virtud y esperanza. Tiene una gran responsabilidad ante Dios y ante quienes le han sido confiados.
Artículo 311
¡Cuántas vocaciones podremos formar con porte digno! Pero ¡cuántas vacilarán cuando nos vean ligeras en el hablar, vanidosas en nuestros juicios y poco caritativas!
APLICACIÓN 2026
Muchas vocaciones y muchos bienes pueden nacer del porte digno de una hermana; pero también pueden vacilar cuando la ven ligera en el hablar, vanidosa en sus juicios o poco caritativa. La conversación es un púlpito pequeño: desde ella se edifica o se debilita el testimonio.
Artículo 312
No olvidemos, hermanas mías, que las niñas son nuestra preciosa herencia y que de su formación depende la felicidad de los hogares cristianos, en donde más tarde difundirán el aroma de las virtudes. No olvidemos, en fin, que ellas son las esperanzas de nuestra cara patria.
APLICACIÓN 2026
No olviden las hermanas que las alumnas, alumnos, niñas, niños y jóvenes son una herencia preciosa confiada por Dios. De su formación puede depender la alegría futura de muchas familias y el bien de la sociedad. Por eso, toda palabra dirigida a ellos debe nacer del respeto, la fe y la caridad educativa.
Artículo 313
No debe ser menor la circunspección que debe tener la religiosa enfermera en los hospitales. Las niñas empiezan la vida y las personas enfermas tocan a su fin; las niñas de estudio son atractivas y los enfermos repugnantes. Pero ni unos ni otros fueron de menor interés para Jesucristo nuestro Señor, que tan amorosamente se dejaba tocar de los niños como, amable y compasivo, se acercaba al lecho de los enfermos y los curaba.
APLICACIÓN 2026
La hermana enfermera debe guardar especial prudencia en hospitales, clínicas, enfermerías o casas de cuidado. Tanto quien inicia la vida como quien se acerca a su final merece igual ternura. Jesús se acercó con amor a niñas, niños, enfermos y pobres; ese debe ser el modelo de la hermana que cuida.
Artículo 314
Jesucristo debe ser el modelo de la religiosa enfermera. Con las personas enfermas, hombres o mujeres, será parca en palabras y éstas serán edificantes por su suavidad, tanto al conceder como al negar lo justo. No será más amable y obsequiosa con unas que con otras, sino que dará a cada quien lo que reclame su necesidad y prescriba el doctor, a cuyo juicio debe sujetarse para la curación.
APLICACIÓN 2026
La enfermera debe tratar a hombres y mujeres enfermos con palabras suaves, claras y edificantes, sin favoritismos ni descuidos. Debe dar a cada persona lo que necesita, conforme a la indicación médica y al bien integral del enfermo, uniendo profesionalidad, caridad y respeto a la dignidad.
Artículo 315
Al curar a la persona enferma, la religiosa tendrá siempre presente a Jesucristo, a fin de hacerlo con caridad y bondad, como si al mismo Señor se lo hiciera.
APLICACIÓN 2026
Al cuidar a una persona enferma, la hermana debe ver en ella a Jesucristo. Todo servicio, cura, palabra o gesto debe hacerse con caridad, bondad, paciencia y respeto, como si se realizara al mismo Señor. El cuidado del enfermo es una forma concreta de reparar la viña del Señor.
Artículo 316
Como en la enfermería habrá varias hermanas enfermeras u oficiales, procurarán no contradecirse delante de los enfermos; se ayudarán de buen humor y no se chancearán unas con otras ni con las personas atendidas. Las menores en el oficio obedecerán a las mayores y éstas no serán imperiosas. Procediendo fraternalmente edificarán con su ejemplo.
APLICACIÓN 2026
Cuando varias hermanas sirven en la enfermería o en un mismo apostolado, deben evitar contradecirse delante de los enfermos, familiares o colaboradores. Ayúdense con buen humor, respeto y coordinación. Las menores o menos experimentadas obedezcan con docilidad, y las mayores edifiquen con ejemplo, sin imponerse con dureza.
Artículo 317
La religiosa en la enfermería procurará andar siempre limpia y mantener aseado el departamento de las personas enfermas, pues la limpieza ayuda a su salud. Cuidará especialmente el aseo al hacer curaciones, para evitar que alguna se infecte, y se desinfectará antes de pasar a su propio departamento.
APLICACIÓN 2026
En la enfermería, la limpieza es parte de la caridad. La hermana debe cuidar su propio aseo, el orden del espacio, la higiene de los utensilios y la seguridad sanitaria, especialmente al realizar curaciones o atender necesidades delicadas. La falta de limpieza puede dañar la salud y contradecir el buen trato.
Artículo 318
Será escrupulosa en la limpieza de los instrumentos y utensilios de las operaciones. Al terminar, la encargada deberá limpiarlos y ordenarlos inmediatamente. [El cierre del artículo resulta parcialmente ilegible en el facsímil; se distingue la advertencia de evitar daños y consecuencias graves por falta de aseo.]
APLICACIÓN 2026
Los instrumentos, utensilios y materiales de salud deben conservarse limpios, ordenados y en buen estado. Después de usarlos, deben lavarse, desinfectarse, guardarse y revisarse según corresponda. Cuidarlos es proteger al enfermo, vivir la pobreza responsable y evitar gastos innecesarios por descuido.
Artículo 319
Antes de que llegue la hora de visita del doctor, la encargada debe dar cuenta a la Superiora de lo ocurrido, para que pueda responder a las preguntas. [El resto del artículo es parcialmente ilegible; se distingue la prohibición de mentir para cubrir un descuido o de culpar a otra persona.]
APLICACIÓN 2026
Antes de la visita médica o de cualquier revisión importante, la hermana responsable debe informar a la superiora o encargada sobre lo ocurrido, con verdad y precisión. Si hubo algún descuido, no debe cubrirse con mentiras ni culpar a otra; la honestidad, la responsabilidad y la transparencia son parte del cuidado.
Artículo 320
[El artículo es parcialmente ilegible en el facsímil. Regula la conservación de los objetos de la enfermería y la entrega a la Superiora de los bienes destinados a las personas enfermas.]
APLICACIÓN 2026
La hermana enfermera no debe repartir por cuenta propia obsequios o bienes destinados a los enfermos sin permiso de la superiora o responsable. Si recibe algo para ellos, debe entregarlo o informarlo con claridad. La caridad no es apropiación personal, sino administración transparente de lo confiado.
Artículo 321
Análogo a lo que dejamos ya dicho de las conversaciones en números anteriores debe ser el cuidado de las religiosas que por su oficio van a las casas de las familias. Sus conversaciones deben ser honestas y siempre amables, pero no familiares. Si alguna persona les abriere su intimidad, la religiosa corresponderá con tranquilidad de espíritu. En estas conferencias será muy circunspecta: sólo a la Superiora, o a quien deba ayudar legítimamente, comunicará las dificultades espirituales confiadas, para no desprestigiar a las personas. La religiosa irá acompañada y nunca entrará sola en las casas; tampoco descubrirá a nadie los asuntos de las familias.
APLICACIÓN 2026
Las hermanas que visitan familias, colaboran en obras apostólicas o atienden personas externas deben cuidar que sus conversaciones sean honestas, amables y prudentes, pero no excesivamente familiares. Deben evitar confidencias indebidas, visitas a solas o entradas imprudentes en casas. Cuando la situación lo requiera, irán acompañadas y respetarán los cauces establecidos por la Congregación.
Artículo 322
Nunca revelaremos a las familias, por mucha confianza que tengamos, los sufrimientos ni las dificultades que haya en casa, pues se incurriría en falta contra las Constituciones.
APLICACIÓN 2026
Los asuntos internos, las dificultades fraternas y la información confiada se tratarán con discreción y respeto al buen nombre. Esta reserva nunca obliga a ocultar abuso, violencia, delito, riesgo para una persona o vulneración de derechos: en esos casos se acudirá sin demora a los cauces civiles, eclesiales e institucionales establecidos.
Artículo 323
La conducta que deben observar las religiosas encargadas de las niñas asiladas ya está ampliamente indicada en los números anteriores. Solamente resta indicar que, cuando haya alguna obra de éstas, se hará un reglamento que todas deberán cumplir escrupulosamente por razón de educación y buen orden, con cuanto sea necesario disponer en cada localidad para la disciplina de la casa.
APLICACIÓN 2026
Las hermanas encargadas de niñas, niños, adolescentes o personas vulnerables deben observar con fidelidad los reglamentos propios de cada obra, el Protocolo HFIC y las normas de buen trato. Todo espacio educativo o de cuidado debe ser seguro, ordenado, respetuoso y transparente, para proteger la dignidad de quienes han sido confiados a la Congregación.
Parte IV · Deberes de la religiosa para con las demás
Con el artículo 323 concluye «Circunspección que debe guardar la religiosa en las conversaciones». El Manual continúa con el Capítulo IV: «Cómo debe proceder la religiosa en el recreo, paseo o juego».
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