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Manual de Urbanidad Religiosa – Parte II – Capítulo III

Venerable Madre Humilde del Niño Jesús

Manual de Urbanidad Religiosa

Parte II · Capítulo III
Respeto que se debe guardar en el templo
Edición maestra en español · Texto histórico de 1949 · Aplicación 2026 · Nota crítica
Este capítulo desarrolla de manera concreta el respeto que corresponde al templo, la capilla y los actos de culto. El texto aborda el silencio, el recogimiento, las posturas, los gestos litúrgicos, la puntualidad, la consideración hacia las demás personas y el testimonio que ofrece la religiosa.
AZUL · Texto histórico 1949
VERDE · Aplicación 2026
DORADO · Nota crítica

Artículos del Capítulo III

Parte II · Capítulo III

Artículo 51

Texto histórico · 1949

Nadie ignora que el templo es la casa del Señor. Es de fe que Dios está en todas partes por esencia, presencia y potencia; pero así como es reservada la mansión celestial para manifestar en ella su gloria a los bienaventurados, así también mora en la tierra de un modo especial en los templos que la Religión le consagra para rendirle el culto que le es debido, principalmente con el rezo del Oficio Divino y con la oblación del incruento sacrificio de la Misa.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF p. 7. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

El templo es la casa del Señor, lugar consagrado para darle culto y encontrarnos con Él de manera especial. Aunque Dios está presente en todas partes, la capilla y la iglesia reclaman de la hermana una actitud particular de reverencia, silencio, recogimiento y amor, especialmente ante la Eucaristía y en la celebración litúrgica.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 51 de 2026. Mantiene casa del Señor, Eucaristía, liturgia y reverencia. Conservar.
Parte II · Capítulo III

Artículo 52

Texto histórico · 1949

Los templos no son exclusivamente del cristianismo; los tienen todas las demás religiones y los hubo ya en la ley antigua.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF p. 7. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026 · Propuesta editorial

A lo largo de la historia, muchas tradiciones religiosas han reservado lugares para la oración, la memoria sagrada y el encuentro con lo trascendente. La hermana reconoce esta realidad con respeto y, en el templo cristiano, vive la reverencia propia de la fe de la Iglesia y de la presencia sacramental del Señor.

Nota crítica · Parcial. Correspondencia: artículo 52 de 2026. Generaliza a «todos los pueblos» y presenta el templo como escuela de silencio. Usar «muchas tradiciones».
Parte II · Capítulo III

Artículo 53

Texto histórico · 1949

Nada tan fácil como convencerse del respeto que Dios exige en el templo. Las prescripciones dictadas por Dios para la consagración de los sacerdotes; las augustas ceremonias señaladas también por el Señor para el ejercicio de las funciones levíticas y sacerdotales; la magnificencia extraordinaria desplegada por Salomón en la dedicación de su grandioso templo: todo nos indica la veneración, el recogimiento y la compostura que debemos tener en nuestros templos. Aquellas palabras dirigidas por Dios a su pueblo: «Tened un temor reverencial en mi santuario, porque yo soy el Señor», no deben borrarse de nuestra mente cada vez que nos dirijamos a nuestras iglesias, en las cuales mora real y sustancialmente la Majestad divina oculta bajo los velos de la Santa Eucaristía. De esta veneración, recogimiento y compostura pueden servir de ejemplo los mismos judíos, quienes para entrar en el templo se descalzaban, sacudían el polvo de sus pies y nunca lo atravesaban de un lado a otro por el respeto que éste les inspiraba. ¡Qué lección para los cristianos y mucho más para las religiosas!

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF pp. 7-8. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

La Sagrada Escritura y la tradición de la Iglesia enseñan el profundo respeto que merece el templo. Por eso, la hermana debe entrar y permanecer en él con espíritu de fe, compostura y recogimiento, recordando que allí no se está ante una simple reunión humana, sino ante el Dios vivo que merece adoración.

Nota crítica · Parcial. Correspondencia: artículo 53 de 2026. Condensa todo en Escritura, tradición y presencia del Dios vivo. Conservar fuentes en nota.
Parte II · Capítulo III

Artículo 54

Texto histórico · 1949

También nos convenceremos por el relato del santo Evangelio, a causa de la terrible severidad con que el mansísimo Jesús castigó a los profanadores del templo de Jerusalén. Entró una vez en él y, al ver el trato indigno que allí se hacía por los usureros y mercaderes que había, hizo de cuerdas un látigo y los arrojó a todos fuera, diciéndoles con indignación: «Escrito está: Mi casa es casa de oración y vosotros la habéis convertido en cueva de ladrones». ¡Quiera el cielo que jamás nos hagamos las religiosas reas de semejantes castigos por nuestra irreverencia en la iglesia!

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF p. 8. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

El Evangelio nos muestra con claridad el celo de Jesús por la casa de su Padre, cuando expulsó del templo a quienes lo habían convertido en lugar de comercio. Este ejemplo debe mover a la hermana a evitar toda irreverencia, ligereza o descuido en la iglesia, procurando que el templo sea siempre respetado como casa de oración.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 54 de 2026. Conserva episodio y enseñanza. Conservar.
Parte II · Capítulo III

Artículo 55

Texto histórico · 1949

Por otra parte, este respeto en el templo es tan conforme a la razón natural que todas las personas de mediana educación lo guardan escrupulosamente, cualesquiera que sean sus creencias. ¿Cómo, pues, nos deberemos conducir nosotras las religiosas en la presencia de nuestro Dios, ante el cual se inclinan llenos de temor los ángeles del cielo?

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF p. 8. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026 · Propuesta editorial

El respeto al templo nace de la fe, de la caridad y de la conciencia de estar ante Dios. También puede ser reconocido como gesto de consideración por quienes visitan un lugar sagrado desde otras convicciones. La hermana evita juzgar la educación o la calidad moral de las personas por un solo gesto exterior y ofrece, con sencillez, un testimonio reverente.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 55 de 2026. Mantiene el argumento y lo abre a diversidad de creencias. Evitar universal absoluto.
Parte II · Capítulo III

Artículo 56

Texto histórico · 1949

Indiquemos ahora las principales muestras del respeto que deben darse en nuestra capilla, observando además todas las prescripciones anotadas en nuestro Manual en la sección segunda. El respeto exige que nos presentemos con aquella gravedad y circunspección que deben acompañarnos en presencia del que es Señor del cielo y de la tierra; que nuestro traje esté arreglado y limpio, aunque sin afectación, y que nuestro porte general indique a cuantos nos vean que estamos íntimamente penetradas de profundo respeto a su Divina Majestad.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF p. 8. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

Las principales muestras de respeto en el templo se manifiestan en la gravedad religiosa, la circunspección, el silencio, el porte exterior y el cuidado del hábito. La hermana debe presentarse limpia, arreglada con sencillez y sin afectación, de modo que su presencia revele profundo respeto a la Divina Majestad.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 56 de 2026. Conserva todos los elementos principales. Conservar.
Parte II · Capítulo III

Artículo 57

Texto histórico · 1949

El respeto exige también que nuestra postura sea reverente, que nos abstengamos de volver la cara a cualquier parte para ver a las personas, que evitemos toda palabra inútil y todo aquello que pudiera causar risa o ser motivo de distracción para las demás o para nosotras mismas.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF p. 8. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

El respeto en el templo exige una postura reverente y recogida. La hermana debe evitar volver la mirada con curiosidad, hablar sin necesidad, distraer a otras personas o realizar gestos que puedan provocar risa, desorden o falta de atención. La capilla pide presencia entera: cuerpo, mente y corazón ante Dios.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 57 de 2026. Conserva el núcleo y lo integra cuerpo-mente-corazón. Conservar.
Parte II · Capítulo III

Artículo 58

Texto histórico · 1949

El estar de rodillas es lo más propio, pero si la necesidad nos obliga a sentarnos, hagámoslo con aquella modestia que conviene a una religiosa en presencia de su Dios.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF pp. 8-9. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

Estar de rodillas es una postura muy propia de adoración y humildad; pero si la necesidad obliga a sentarse, hágase con modestia y serenidad. Lo importante es que la postura, sea de pie, sentada o de rodillas, exprese respeto y ayude al recogimiento propio y al de las demás.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 58 de 2026. Conserva el criterio con mayor flexibilidad corporal. Conservar.
Parte II · Capítulo III

Artículo 59

Texto histórico · 1949

Nunca debe manifestarse en nuestra actitud descuido y flojedad, pues esto sería motivo de desedificación para los niños que se educan en nuestros colegios y quizá de escándalo para los seglares que nos vieran.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF p. 9. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

Nunca debe manifestarse en el templo descuido, flojedad o abandono. Una actitud distraída o negligente puede desedificar a quienes nos observan, especialmente a niñas, niños, jóvenes o personas que buscan ejemplo. La hermana debe recordar que también su cuerpo educa y evangeliza.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 59 de 2026. Mantiene testimonio y amplía a jóvenes y otras personas. Conservar.
Parte II · Capítulo III

Artículo 60

Texto histórico · 1949

Al estar de rodillas no nos cubramos la cara con la mano, pues no nos atreveríamos a hacerlo delante de una persona de respeto, sino tengamos las manos modestamente cruzadas ante el pecho o sobre el respaldo de la silla o de la siguiente banca, si es que nos queda a una altura regular.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF p. 9. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

Al estar de rodillas o en oración, la hermana cuide la posición de sus manos y de su cuerpo con natural modestia. No se trata de rigidez, sino de expresar con sencillez que está ante Dios. Las posturas deben ayudar a la oración, no llamar la atención ni perturbar a las demás.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 60 de 2026. Generaliza a naturalidad y posturas que ayuden a orar. Actualización pertinente.
Parte II · Capítulo III

Artículo 61

Texto histórico · 1949

Nuestra mirada no debe vagar al acaso por toda la capilla, pues así como sería una falta de respeto imperdonable voltear hacia otra parte cuando una persona superior nos hablase, así también es una gran falta de reverencia estar divagadas mientras hablamos, no con un rey de la tierra, sino con el Creador Supremo del universo.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF p. 9. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

La mirada debe custodiar el recogimiento. No conviene que vague por toda la capilla, ni que busque personas o detalles que distraigan. Si en la oración hablamos con el Creador del universo, procuremos que también los ojos ayuden al alma a permanecer ante Él.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 61 de 2026. Conserva íntegramente el núcleo. Conservar.
Parte II · Capítulo III

Artículo 62

Texto histórico · 1949

La santidad del templo exige en toda persona, y mucho más en la religiosa, un profundo silencio que tanto contribuye al recogimiento. Por tanto, en la iglesia nos hemos de abstener de toda conversación o palabra que no sea necesaria, ni debemos saludar a nadie, a no ser que lo exijan circunstancias especiales; y aun en este caso, con una simple y respetuosa inclinación de cabeza, pero sin dar nunca la mano como se permite en otros lugares.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF p. 9. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

La santidad del templo exige silencio. En la iglesia o capilla deben evitarse conversaciones, saludos innecesarios, ruidos y palabras que distraigan. Cuando por alguna razón sea preciso saludar o responder, hágase con sobriedad, respeto y brevedad, conservando el ambiente de oración.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 62 de 2026. Mantiene silencio y sobriedad del saludo. Conservar.
Parte II · Capítulo III

Artículo 63

Texto histórico · 1949

La piedad, como virtud, tiene su parte interna que va directamente al alma, pero tiene también su parte externa, formada por los diversos actos del culto, que contribuyen poderosamente a fomentar la primera y hacerla más solemne.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF pp. 9-10. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

La piedad tiene una parte interior y una parte exterior. La interior nace del alma que ama y adora; la exterior se expresa en gestos, posturas, signos y actos de culto. Ambas deben sostenerse mutuamente, para que la oración de la hermana sea sincera, digna y bien ordenada.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 63 de 2026. Conserva la relación recíproca. Conservar.
Parte II · Capítulo III

Artículo 64

Texto histórico · 1949

La piedad nos obliga a fijarnos en hacer todos los actos del culto con la puntualidad más estricta, siguiendo en ello las costumbres de la comunidad y las prescripciones litúrgicas; a hacer bien las ceremonias, como las genuflexiones, la señal de la cruz, las inclinaciones en el rezo del Oficio, guardando las ceremonias que corresponden al Santo Sacrificio de la Misa.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF p. 10. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

Los actos de culto deben realizarse con puntualidad, atención y respeto a las normas litúrgicas y a las costumbres legítimas de la fraternidad. La señal de la cruz, la genuflexión, las inclinaciones, las respuestas y la participación en la Santa Misa deben hacerse con fe, sin prisa, sin descuido y sin mecanicismo.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 64 de 2026. Mantiene puntualidad, normas y gestos, evitando mecanicismo. Conservar.
Parte II · Capítulo III

Artículo 65

Texto histórico · 1949

Si es un acto de comunidad, ocuparemos el lugar que nos corresponde, procurando no molestar a nadie ni interrumpir el orden establecido. Tengamos cuidado de hacer bien la señal de la cruz, pues muchas veces sucede que se hace con tal precipitación que en lugar de cruces resultan garabatos. No hay que olvidar que las niñas no pierden un solo movimiento de las maestras, y sería muy desedificante que una religiosa no sepa persignarse.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF p. 10. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

En los actos de la fraternidad, la hermana ocupará el lugar que le corresponde, procurando no interrumpir el orden ni molestar a nadie. Aun los gestos sencillos, como persignarse, arrodillarse, sentarse o levantarse, deben hacerse con serenidad y cuidado, porque la oración común pide armonía y atención.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 65 de 2026. Conserva orden y cuidado de gestos; omite el ejemplo de las niñas. Conservar.
Parte II · Capítulo III

Artículo 66

Texto histórico · 1949

Debemos evitar toda sonrisa y toda mirada curiosa; más bien procuremos ver el altar o el libro en que rezamos. Con igual cuidado se debe evitar en el templo todo ruido estrepitoso, como también el rezar cada una sus devociones particulares en voz tan alta que distraiga a las demás. Podrá suceder que alguna vez entremos en algún templo para observar sus bellezas arquitectónicas o sus esculturas, pero debemos hacerlo en aquellas horas en que no se hallen reunidos los fieles para un acto religioso y en las que sea menor el concurso, hablando siempre en voz baja.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF p. 10. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

En el templo se evitarán sonrisas inoportunas, miradas curiosas, ruidos y devociones particulares hechas en voz tan alta que distraigan a las demás. Si se visita una iglesia por su belleza artística, hágase con respeto y en el momento oportuno, recordando que antes de ser obra bella, es casa de Dios.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 66 de 2026. Mantiene todas las reglas y prioriza el carácter sagrado. Conservar.
Parte II · Capítulo III

Artículo 67

Texto histórico · 1949

Prescindiendo de los actos de comunidad en que cada una tiene su lugar señalado, conviene que nos acostumbremos, siempre que nos sea posible, a un sitio retirado y propio para el recogimiento. Para esto ayudará mucho tener los ojos bajos; esto último debe hacerse especialmente al entrar y salir de la capilla y al volver de comulgar.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF p. 10. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

Fuera de los actos comunes de la fraternidad, conviene buscar un lugar que favorezca el recogimiento. Al entrar y salir de la capilla, y especialmente al acercarse a comulgar, la hermana debe hacerlo con modestia, serenidad y ojos recogidos, dejando que todo su porte manifieste fe y reverencia.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 67 de 2026. Conserva recogimiento y modestia, con formulación más serena. Conservar.
Parte II · Capítulo III

Artículo 68

Texto histórico · 1949

Al apoyar los brazos en la banca no carguemos el peso del cuerpo en ella, porque esto denotaría pereza y descuido y produciría muy mal efecto en cuantos nos vieran.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF pp. 10-11. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

Al apoyarse en la banca o permanecer sentada, la hermana evite posturas que manifiesten pereza, cansancio descuidado o falta de atención. Aunque el cuerpo esté fatigado, puede conservarse una actitud digna que ayude al recogimiento propio y no cause mal ejemplo a quienes la ven.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 68 de 2026. Mantiene la regla y considera el cansancio real. Conservar.
Parte II · Capítulo III

Artículo 69

Texto histórico · 1949

Si por algún motivo tuviéramos necesidad de salir, quedémonos desde que entremos en el extremo de la banca, a fin de no tener que atravesar para no ser molestas a las demás.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF p. 11. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

Si por alguna necesidad se prevé salir de la capilla, conviene colocarse desde el inicio en un lugar que permita hacerlo sin atravesar ni distraer a las demás. La caridad en el templo consiste también en no interrumpir la oración de la fraternidad.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 69 de 2026. Conserva la previsión caritativa. Conservar.
Parte II · Capítulo III

Artículo 70

Texto histórico · 1949

Si dirigimos los rezos no lo hagamos con tanto apresuramiento que mutilemos las palabras, como si deseáramos terminar cuanto antes; pero tampoco tan despacio que dé motivo de fastidio a los que rezan en nuestra compañía.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF p. 11. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

Si la hermana dirige los rezos, hágalo con ritmo claro, sereno y comprensible: ni tan aprisa que mutile las palabras, ni tan despacio que fatigue a quienes rezan. Quien guía la oración debe ayudar al recogimiento, no imponer su modo personal ni buscar protagonismo.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 70 de 2026. Mantiene ritmo claro y añade evitar protagonismo. Conservar.
Parte II · Capítulo III

Artículo 71

Texto histórico · 1949

Estemos solas o acompañadas, no tomemos ciertas posturas que nos harían no sólo singulares sino ridículas; nuestra piedad debe ser sólida y verdadera, no afectada; la naturalidad debe ser un sello característico. No se avergüencen de los actos exteriores de piedad, mas no por eso hagan alarde de ellos, porque tanto edifican los que se hacen con naturalidad como disgustan los que se fingen o exageran.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF p. 11. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

La piedad debe ser sólida, verdadera y natural. La hermana no debe avergonzarse de los actos exteriores de fe, pero tampoco hacer alarde de ellos. La devoción fingida o exagerada desagrada; la devoción sencilla y auténtica edifica.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 71 de 2026. Conserva íntegramente el principio. Conservar.
Parte II · Capítulo III

Artículo 72

Texto histórico · 1949

Al estar en la capilla cuidemos de no estarnos moviendo continuamente, pues además de ser molesto para las que están cerca, distrae a las personas esa inquietud que fácilmente podemos evitar con un poco de mortificación. Si nos sentamos, hagámoslo sin hacer ruido, sobre todo con el rosario o corona cuando estamos en meditación o en cualquier otro acto que requiera silencio y recogimiento.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF p. 11. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

En la capilla evítese moverse continuamente, hacer ruido al sentarse o levantarse, acomodarse con inquietud o distraer a quienes están cerca. La mortificación de pequeños movimientos ayuda al silencio interior y expresa respeto por la oración de las demás.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 72 de 2026. Mantiene silencio corporal y pequeña mortificación. Conservar.
Parte II · Capítulo III

Artículo 73

Texto histórico · 1949

No nos recarguemos de modo que molestemos a las que están arrodilladas detrás, y éstas por su parte procuren quitar del respaldo toda cosa que estorbe a las otras para sentarse, pues de lo contrario las obligaremos a estar en una posición más penosa que estar de rodillas.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF p. 11. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

Al sentarse o arrodillarse, la hermana cuide no molestar a quienes están cerca o detrás. También procure retirar de la banca o del respaldo aquello que estorbe a otras personas. La caridad se muestra en estos detalles pequeños que hacen más amable la oración común.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 73 de 2026. Conserva el detalle como caridad concreta. Conservar.
Parte II · Capítulo III

Artículo 74

Texto histórico · 1949

Procuremos contener en cuanto nos sea posible las necesidades naturales de toser, estornudar, etcétera, pues muchas veces sucede que un estornudo o una tos inoportuna hacen perder parte de la lectura interesante de un punto de meditación. Si no podemos evitarlo del todo, al menos busquemos el tiempo oportuno y procuremos ahogar el ruido que produce con el pañuelo.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF pp. 11-12. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

Cuando sea necesario toser, estornudar o atender alguna necesidad natural, hágase con la mayor discreción posible. Si no puede evitarse, procure la hermana disminuir el ruido y la distracción. El respeto al templo pide cuidar aun aquello que parece pequeño.

Nota crítica · Parcial. Correspondencia: artículo 74 de 2026. Sustituye contención rígida por discreción y cuidado. Preferir criterio sanitario actual.
Parte II · Capítulo III

Artículo 75

Texto histórico · 1949

Sería una falta imperdonable escupir en la capilla; y cuando la necesidad nos obligue a ello, hagámoslo en el pañuelo y nunca demos el repugnante aspecto de un pañuelo ensangrentado, que causaría náuseas a las que están cerca de nosotras.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF p. 12. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

Debe evitarse toda falta de limpieza o delicadeza en la capilla. Si alguna necesidad corporal obliga a usar pañuelo u otro medio, hágase con respeto y discreción, sin dejar nada que cause repugnancia o incomodidad a las demás. La casa de Dios debe conservarse limpia y digna.

Nota crítica · Parcial. Correspondencia: artículo 75 de 2026. Reformula como limpieza y discreción corporal general. Conservar solo aplicación actual.
Parte II · Capítulo III

Artículo 76

Texto histórico · 1949

Cuando lleguemos tarde a la capilla, al ir a nuestro lugar debemos hacerlo por delante de las religiosas, o de tal modo que evitemos mortificarlas o interrumpirlas, especialmente cuando se está rezando el Oficio Divino; y nunca debemos reclamar con malos modos el sitio que deseamos. Si otra hermana se pone en la misma banca en que estamos, aumentando el número ordinario, ya sea en la capilla, en el refectorio o en cualquier otro sitio, no manifestemos en los movimientos ni en el semblante el disgusto que esto nos causa; antes bien, procuremos hacerle lugar aunque tengamos que mortificarnos, prefiriendo perder un poco de comodidad por no lastimar la caridad.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF p. 12. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

Si la hermana llega tarde a la capilla, entre con discreción, sin interrumpir, sin reclamar lugar y sin manifestar disgusto si debe acomodarse en otro sitio. Es preferible perder un poco de comodidad antes que lastimar la caridad o distraer a la fraternidad en oración.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 76 de 2026. Conserva el núcleo. Conservar.
Parte II · Capítulo III

Artículo 77

Texto histórico · 1949

Como por lo general tenemos cierto orden para entrar y salir de la capilla, debemos esforzarnos en conservarlo escrupulosamente.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF p. 12. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

Cuando exista un orden establecido para entrar, salir, sentarse o colocarse en la capilla, debe conservarse fielmente. El orden exterior ayuda al orden interior y evita confusiones, interrupciones o preferencias personales que pueden turbar la oración común.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 77 de 2026. Conserva y explica su función. Conservar.
Parte II · Capítulo III

Artículo 78

Texto histórico · 1949

Las reglas apuntadas en los capítulos anteriores debemos hacerlas observar a las niñas de nuestros colegios, enseñándolas no sólo de palabra, en las clases especiales que sobre esto les demos, sino más todavía por medio del ejemplo. Pues no olvidemos que las palabras persuaden, pero el ejemplo arrastra.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF p. 12. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

Las reglas de respeto en el templo deben enseñarse también a niñas, niños, jóvenes, alumnas, colaboradores y personas confiadas a nuestros apostolados, no solo con palabras, sino sobre todo con el ejemplo, cuidando siempre un trato respetuoso, prudente y seguro, conforme a la dignidad de cada persona. Las palabras orientan, pero el testimonio arrastra.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 78 de 2026. Amplía destinatarios y añade trato seguro y digno. Buena actualización.
Parte II · Capítulo III

Artículo 79

Texto histórico · 1949

Que ellas nunca noten en nosotras ligereza, falta de piedad o de modestia en nuestro porte, porque con seguridad harán lo que nos vean hacer, pues los discípulos son el retrato de sus maestras. Hagamos, pues, que en todas partes, pero especialmente en la capilla, vean ellas confirmado el alto concepto que toda persona sensata se forma de las religiosas.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Segunda Parte, PDF pp. 12-13. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

Aplicación 2026

Quienes nos observan, especialmente los pequeños y los jóvenes, no deben notar en nosotras ligereza, falta de piedad o poca modestia en la capilla. La hermana HFIC debe procurar que su presencia confirme el alto concepto que se espera de una mujer consagrada: serena, reverente, humilde y profundamente habitada por Dios.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 79 de 2026. Conserva el testimonio y actualiza el lenguaje. Conservar.
Fin del Capítulo III

Parte II · Deberes de la religiosa para con Dios

Con el artículo 79 concluye «Respeto que se debe guardar en el templo». El Manual continúa con el Capítulo IV.

← Capítulo II Del culto divino en general
Capítulo IV → Crearemos su página a continuación

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