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Manual de Urbanidad Religiosa – Parte III – Capítulo III

Venerable Madre Humilde del Niño Jesús

Manual de Urbanidad Religiosa

Parte III · Capítulo III
Del aseo que la religiosa debe tener en su propia persona y en las cosas que usa
Edición maestra en español · Texto histórico de 1949 · Aplicación 2026 · Nota crítica
Este capítulo desarrolla el aseo personal, la higiene, el cuidado del hábito y de los objetos de uso cotidiano, así como la limpieza y el orden de la casa. La edición conserva el texto histórico de 1949 y permite observar cómo sus orientaciones se actualizan en 2026 desde criterios de salud, sobriedad, dignidad, pobreza responsable y cuidado de los bienes comunes.
Frase síntesis de la Tercera Parte

«El cuidado de sí no encierra a la hermana en sí misma: dispone el cuerpo, el tiempo y el corazón para servir con libertad, sobriedad y caridad.»

AZUL · Texto histórico 1949
VINO · Aplicación 2026
DORADO · Nota crítica
Parte III · Capítulo III

Artículo 160

Texto histórico · 1949

La religiosa, tanto en la propia persona como en las cosas que usa, pondrá suma diligencia; el aseo es casi siempre indicio de cierta pureza del alma y de costumbres que la hacen digna de estimación social. La virtud sólida y verdadera no está reñida con la limpieza; antes, ésta le comunica cierto atractivo que la hace amable a las demás.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF pp. 6-7. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

La hermana debe cuidar con diligencia el aseo de su persona y de las cosas que usa. La limpieza no es vanidad, sino signo de respeto a Dios, a sí misma y a las demás. Una virtud sólida no está reñida con el cuidado exterior; al contrario, la sencillez limpia hace más amable la vida fraterna.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 153 de 2026. Conserva la tesis y la expresa como respeto a Dios, a sí misma y a las demás. Conservar.
Parte III · Capítulo III

Artículo 161

Texto histórico · 1949

San Buenaventura hace esta afirmación: los que se complacen en la falta de aseo juzgan una curiosidad impertinente el procurar la limpieza en la propia persona y en las demás cosas, y aun pretenden colorear este su culpable descuido con la apariencia de virtud. Por el contrario, el varón docto y prudente hace grande estimación de la limpieza y en ella se deleita, como que es inseparable de la hermosura del alma y de la honestidad de la vida.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF p. 7. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

No debe confundirse la pobreza con el descuido. La falta de aseo no es virtud, ni la suciedad debe cubrirse con apariencia de humildad. La hermana verdaderamente pobre y sencilla cuida lo que tiene, conserva con gratitud lo que usa y manifiesta en lo exterior la dignidad de su vida consagrada.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 154 de 2026. Mantiene que pobreza y humildad no justifican descuido. Conservar; verificar cita si se usa.
Parte III · Capítulo III

Artículo 162

Texto histórico · 1949

La limpieza nos preserva de un gran número de enfermedades, pues es condición esencial para conservar la salud. Además, este aseo o limpieza no es propio de una clase de personas, sino que conviene a todas sin distinción, así como a todas las edades; pero sobre todo a las jóvenes, pues, no acostumbrándose en esta edad a ser limpias, menos lo serán en la edad madura.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF p. 7. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

La limpieza ayuda a conservar la salud y previene enfermedades. Conviene que toda hermana, especialmente desde la formación inicial, adquiera hábitos de higiene personal, orden y cuidado corporal. Quien no aprende a ser limpia en lo ordinario difícilmente llegará a la madurez con delicadeza y responsabilidad.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 155 de 2026. Conserva prevención, formación inicial y responsabilidad madura. Conservar.
Parte III · Capítulo III

Artículo 163

Texto histórico · 1949

Ampliando lo indicado en otra parte, diremos que la religiosa debe lavarse todas las mañanas la cara, la parte interior y exterior de las orejas, la cabeza cuando la tenga raída, el cuello, las manos y el antebrazo, por lo menos hasta la mitad, sin escatimar el agua pura y fresca y sin usar otros perfumes que el jabón. Y esta operación debe repetirse siempre que sea necesario.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF p. 7. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

La hermana debe cuidar diariamente su higiene corporal, sin desperdiciar el agua ni usar perfumes o productos innecesarios. El aseo debe ser sobrio, suficiente y conforme a la pobreza franciscana, evitando tanto el descuido como la vanidad o el gasto superfluo.

Nota crítica · Parcial. Correspondencia: artículo 156 de 2026. Generaliza a higiene corporal diaria, ahorro de agua y sobriedad de productos. Actualizar según salud y clima.
Parte III · Capítulo III

Artículo 164

Texto histórico · 1949

Es preciso cambiar con frecuencia la ropa interior, a lo menos una vez por semana; en los climas cálidos debe hacerse con más frecuencia por la abundancia de transpiración. Los baños son un medio para conservar la limpieza del cuerpo y, sobre todo cuando los climas son calientes, deben usarse con más frecuencia y según lo dicten la prudencia y discreción. Cuando no se puede tomar baño completo, procúrese por lo menos lavar los pies, pues el sudor es más copioso por la marcha constante. Es bueno que se laven con agua bien caliente, pasándolos después por agua fría.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF pp. 7-8. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026 · PROPUESTA EDITORIAL

La higiene corporal incluye el baño con la frecuencia que requieran el clima, la salud y la actividad; el cambio regular de ropa interior y el cuidado de los pies. Se realizará con privacidad, sobriedad, uso responsable del agua y atención a las indicaciones médicas.

Nota crítica · Omitido en 2026. Sin artículo equivalente en 2026. Integrar la higiene básica sin conservar la casuística.
Parte III · Capítulo III

Artículo 165

Texto histórico · 1949

Nadie desconoce que las manos son los miembros de nuestro cuerpo que más empleamos en las operaciones ordinarias de la vida y, por consiguiente, las que están más expuestas a mancharse. De ahí la necesidad de lavarlas con mucha frecuencia y siempre que se hayan tenido que usar en algo no muy aseado. Hay ocasiones en que con más particularidad se hace necesario el aseo, como es al sentarse a la mesa, pues nada hay que cause tan mala impresión como ver comer a una persona con las manos sucias. El frío es motivo de que se hagan en las manos unas como grietas; para evitar el dolor y para que no estén desaseadas, basta abrir una cebolla y frotar con ella las manos, calentándolas después. Puede repetirse esta operación varias veces al día hasta que queden enteramente curadas.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF p. 8. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

Las manos, por ser las más empleadas en los trabajos diarios, deben lavarse con frecuencia, especialmente antes de comer, después de realizar oficios o cuando se ha tocado algo sucio. Este cuidado es signo de salud, respeto y buena educación, y evita incomodar a las demás.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 157 de 2026. Conserva lavado frecuente y momentos principales; elimina el remedio de cebolla. Buena actualización sanitaria.
Parte III · Capítulo III

Artículo 166

Texto histórico · 1949

La limpieza de las manos tiene por complemento el cuidado de las uñas. Sería ridiculez imperdonable en una religiosa dejarlas crecer en demasía; deben cortarse, pero nunca con los dientes, en forma circular, como la forma de las extremidades de los dedos, pero nunca en pico. Deben limpiarse de modo que no aparezca negro el borde de la uña, siendo esto una falta propia de gente sin educación.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF p. 8. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

El cuidado de las uñas forma parte del aseo personal. Deben llevarse limpias, cortas y sencillas, sin adornos impropios de la vida religiosa. La hermana cuide que sus manos, llamadas a servir, orar y trabajar, manifiesten limpieza, modestia y sobriedad.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 158 de 2026. Conserva limpieza, brevedad y sencillez; añade ausencia de adornos. Conservar.
Parte III · Capítulo III

Artículo 167

Texto histórico · 1949

Son actos opuestos a una educación fina y esmerada llevar la mano a la boca al tiempo de estornudar, toser o eructar, pasarla por la frente para limpiar el sudor, etc. En todos estos casos debe hacerse uso del pañuelo. Tampoco es cosa decente llevar la mano a la cabeza o a otra parte del cuerpo con objeto de rascarse. No obstante lo dicho, habrá quizá ciertos casos en que sea indispensable templar la comezón que suele sentirse, especialmente en la cabeza; si esto aconteciere, podrá permitirse pasar la uña por el sitio con suavidad, donde se sienta la molestia, lo cual se hará sin ser apercibidas por las demás.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF pp. 8-9. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

Al toser o estornudar, la hermana se cubrirá con un pañuelo desechable y lo eliminará de forma higiénica; si no lo tiene, usará el pliegue del codo, no las manos. Después se lavará o desinfectará las manos. El cuidado respiratorio protege a toda la fraternidad.

Nota crítica · Parcial. Correspondencia: artículo 159 de 2026. Reformula con papel o medio adecuado y rechaza hacerlo con la mano; cambia el criterio higiénico. Corregir con etiqueta respiratoria actual.
Parte III · Capítulo III

Artículo 168

Texto histórico · 1949

Cuando se tenga la necesidad de toser o estornudar, procúrese hacerlo con moderación, sin esfuerzo ni retorcimientos.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF p. 9. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

La tos y el estornudo se atenderán con naturalidad y responsabilidad, sin reprimirlos de manera dañina ni dispersar secreciones. Se observarán las medidas sanitarias vigentes, especialmente cuando exista una infección respiratoria.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 160 de 2026. Conserva moderación y añade protección de la salud común. Precisar codo o pañuelo.
Parte III · Capítulo III

Artículo 169

Texto histórico · 1949

A fin de facilitar el aseo que prescribe la buena educación, es preciso llevar siempre consigo un pañuelo que empleará en sonarse. Al terminar de usarlo, se debe guardar con todo aseo, sin mirarlo. Tampoco se debe plegar con dobleces uniformes, ni usarlo indiferentemente por las dos caras, sino sólo por una, y ésta debe estar hacia nosotras de modo que no cause asco y repugnancia. Débese asimismo traer otro pañuelo limpio para limpiar el sudor de la cara, cuello y manos, etc., y de vez en cuando las lágrimas y los ángulos de los labios, para los cuales nunca deben emplearse los dedos desnudos.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF p. 9. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

Conviene llevar siempre un pañuelo, papel limpio o medio adecuado para las necesidades ordinarias de higiene. Debe usarse con discreción, conservarse limpio y desecharse o lavarse oportunamente, evitando causar repugnancia, descuido o falta de consideración hacia las demás.

Nota crítica · Parcial. Correspondencia: artículo 161 de 2026. Generaliza a pañuelo, papel o medio limpio, con uso y desecho discretos. Aplicación sanitaria 2026.
Parte III · Capítulo III

Artículo 170

Texto histórico · 1949

Sirve también el pañuelo para recibir la saliva cuando sea necesario escupir en ciertos lugares. Es asimismo contrario a la buena educación servirse de la toalla para otros usos que no sean para enjugar la cara y las manos después de lavarse.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF p. 9. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

No deben emplearse toallas, servilletas u objetos comunes para usos indebidos o antihigiénicos. Cada cosa debe usarse para el fin que le corresponde, con respeto a la limpieza, a la salud y al cuidado de los bienes comunes de la fraternidad.

Nota crítica · Parcial. Correspondencia: artículo 162 de 2026. Elimina la práctica de escupir y amplía al uso higiénico de objetos comunes. Actualización necesaria.
Parte III · Capítulo III

Artículo 171

Texto histórico · 1949

Todos los días al levantarse es preciso limpiar la boca y la dentadura, sirviéndose para esto del agua y del cepillo, sin arrojar en la misma palangana el agua con que se lavó, ni tragarla para que no impida recibir la Sagrada Comunión. Persuádase la religiosa de que nunca será excesivo el cuidado que ponga en esta limpieza; pues, al mismo tiempo que favorece la conservación de la dentadura y evita muchas dolencias, contribuye a disminuir por lo menos el mal olor que algunas veces despide la boca. Por esta razón se aconseja que, además de por las mañanas, se haga esta limpieza siempre que se hubiere comido, guardándose, sin embargo, de hacerlo delante de otras personas. Para quitar los restos de comida que quedan entre los dientes puede hacerse con un limpiadientes, el cual debe usarse de modo que no se introduzcan los dedos en la boca, por constituir una falta de educación.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF pp. 9-10. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

Todos los días debe cuidarse la limpieza de la boca y de los dientes. Este aseo favorece la salud, evita molestias a las demás y dispone a una convivencia más delicada. La hermana debe realizarlo con discreción, sin hacerlo delante de otras personas cuando pueda causar incomodidad.

Nota crítica · Parcial. Correspondencia: artículo 163 de 2026. Conserva higiene bucal y discreción; elimina instrucciones sacramentales y casuística antigua. Conservar versión actual.
Parte III · Capítulo III

Artículo 172

Texto histórico · 1949

El peinado de la religiosa debe ser sencillo y sin afectación. En las regiones en que se disfruta de completa libertad, las religiosas deberán cortarse el pelo. En cuanto al peinado, cuiden que sea simple y modesto, en armonía con el vestido y su condición de religiosas. En esto deben tomar por norma de conducta a las personas serias y decentes, y las primeras en dar buen ejemplo en esto y en todo han de ser las religiosas mayores y las superioras, sea cual fuere su categoría.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF p. 10. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

El peinado debe ser sencillo, modesto, limpio y sin afectación, en armonía con el hábito y con la condición de consagrada. En esto conviene seguir el ejemplo de las hermanas mayores y de las superioras prudentes, evitando tanto el abandono como el arreglo mundano.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 164 de 2026. Conserva sencillez, modestia y ejemplo; lo vincula al hábito. Conservar.
Parte III · Capítulo III

Artículo 173

Texto histórico · 1949

En donde, por razón de circunstancias particulares, se vea la religiosa obligada a usar vestido seglar, éste deberá ser modesto, sencillo y serio. La superiora respectiva cuidará sobre el particular. En la limpieza exterior de la religiosa se refleja la pureza de su alma; por consiguiente, cuide de andar siempre limpia en todo lugar, y sobre todo cuando asiste a la capilla, pues allí va a conversar con el gran Rey, y sería una descortesía presentarse en condiciones en que no se atrevería a hacerlo ante los hombres. No es necesario que el vestido sea de tela fina, pues digno de elogio puede ser el vestido pobre y grosero, pero de ninguna manera roto y desaseado.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF p. 10. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

Cuando por circunstancias particulares alguna hermana deba vestir de seglar, hágalo con modestia, sencillez, seriedad y sobriedad, según las indicaciones de la autoridad correspondiente. Aun sin hábito exterior, su porte debe manifestar su identidad religiosa, su dignidad y su pertenencia a Cristo.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 165 de 2026. Conserva todos los elementos principales y la identidad religiosa. Conservar.
Parte III · Capítulo III

Artículo 174

Texto histórico · 1949

El vestido propio de las religiosas es el santo hábito, el que han de vestir siempre y en todas partes; pero cuando, por las circunstancias de los tiempos y de los lugares u ocupaciones especiales, se vean obligadas a vestir de seglares, vistan de tal manera que se vea fácilmente que son religiosas. No consientan de ninguna manera ser víctimas del espíritu mundano, o sea de la moda.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF pp. 10-11. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

El hábito religioso es signo de consagración y testimonio de pobreza. Se usará con limpieza, sencillez y dignidad conforme a las Constituciones y demás normas HFIC vigentes. Cuando el derecho propio permita otra vestimenta, se conservarán la sobriedad, la identidad religiosa y la prudencia.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 166 de 2026. Mantiene hábito, excepción y sobriedad; añade pobreza, castidad e identidad HFIC. Vincular al derecho propio.
Parte III · Capítulo III

Artículo 175

Texto histórico · 1949

La religiosa al vestir el santo hábito debe evitar con gran solicitud dos extremos igualmente reprensibles: el de algunas religiosas que se visten con tal descuido y abandono que arguye una dejadez culpable que casi les hace incapaces de presentarse ante cualquier persona; y el de aquellas otras que, faltando a la gravedad religiosa, afectan un esmero tan nimio en la colocación simétrica de los pliegues del hábito que se ponen en ridiculez.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF p. 11. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

Al vestir el hábito, la hermana debe evitar dos extremos: el descuido que desedifica y la afectación que busca llamar la atención. El hábito debe llevarse con natural sencillez, dignidad y compostura, como signo de consagración, no como adorno ni como motivo de vanidad.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 167 de 2026. Conserva los dos extremos y el hábito como signo, no adorno. Conservar.
Parte III · Capítulo III

Artículo 176

Texto histórico · 1949

El hábito debe llevarse honestamente ceñido al cuerpo por medio del cordón, procurando en todo él cierta natural sencillez, de modo que no cuelgue más por un lado que por otro, ni se recoja desaliñadamente su mayor parte hacia delante o hacia atrás.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF p. 11. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

El hábito debe llevarse de manera ordenada, limpia y honesta, según la forma propia de la Congregación. El cordón, el velo, el calzado y cada parte del vestir religioso deben cuidarse con sencillez, sin desaliño ni exageración, para que todo exprese modestia y espíritu franciscano.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 168 de 2026. Conserva orden, limpieza y honestidad, y enumera elementos del hábito actual. Ajustar a norma HFIC vigente.
Parte III · Capítulo III

Artículo 177

Texto histórico · 1949

Debe asimismo conservar siempre limpia la toca y cepillarse con frecuencia el velo. ¡Qué mal concepto hacen formar de la Religión las que entre nosotras son poco solícitas del aseo y limpieza! Razón tuvo san Buenaventura para decir que es repugnante la religiosa que se apoya en la suciedad.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF p. 11. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

Causa mal concepto de la vida religiosa la falta habitual de aseo y limpieza. Una hermana descuidada puede oscurecer el testimonio de pobreza, porque la pobreza evangélica no es suciedad ni abandono, sino sobriedad, gratitud, orden y cuidado responsable de la propia persona.

Nota crítica · Parcial. Correspondencia: artículo 169 de 2026. Conserva el daño testimonial, pero omite el cuidado concreto de toca y velo. Integrar detalles en nota práctica.
Parte III · Capítulo III

Artículo 178

Texto histórico · 1949

En cuanto al calzado debe preferirse lo más modesto y adecuado a nuestro estado de pobreza; pero siempre limpio y sin ridiculez.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF p. 11. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

El calzado debe ser modesto, adecuado, limpio y conforme al estado de pobreza. No se busca elegancia mundana ni rareza llamativa, sino sencillez, comodidad prudente y decoro. También los zapatos, aunque humildes, deben conservarse limpios y en buen estado.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 170 de 2026. Conserva íntegramente el principio y añade comodidad prudente. Conservar.
Parte III · Capítulo III

Artículo 179

Texto histórico · 1949

También el aseo de la religiosa debe resplandecer en los libros que tiene para su uso, los cuales debe tratar con suma delicadeza y cuidado. Antes de coger algún libro convendría lavarse las manos, a fin de no ensuciarlo con el sudor o grasa que se desprende de los dedos; es muy recomendable interponer un papel entre las hojas del libro y la mano; así es como algunas religiosas conservan sus libros limpios por mucho tiempo.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF p. 11. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

El aseo debe extenderse a los libros, cuadernos, documentos y objetos de uso personal o común. La hermana los tratará con delicadeza, sin mancharlos, romperlos ni dejarlos en desorden. Cuidar los libros y materiales es también vivir la pobreza responsable y el respeto por los bienes recibidos.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 171 de 2026. Conserva delicadeza y amplía a cuadernos, documentos y objetos. Buena ampliación.
Parte III · Capítulo III

Artículo 180

Texto histórico · 1949

Debe evitarse también la mala costumbre de dejar abiertos los libros, o de pasar por encima de ellos el tintero o pluma, con peligro de que se llenen de polvo, o se vierta en sus hojas la tinta, faltando con tal descuido a lo prescrito por la santa pobreza.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF pp. 11-12. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

Debe evitarse dejar abiertos, tirados o maltratados los libros y materiales de trabajo o estudio, exponiéndolos al polvo, manchas o deterioro. Todo objeto confiado a la hermana debe ser usado con gratitud, devuelto a su lugar y conservado con sentido de corresponsabilidad.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 172 de 2026. Conserva cuidado, orden y pobreza responsable. Conservar.
Parte III · Capítulo III

Artículo 181

Texto histórico · 1949

En cuanto al aseo de la casa en general, debemos procurar que todos sus departamentos se encuentren perfectamente limpios.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF p. 12. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

En cuanto al aseo de la casa, todas deben procurar que los espacios de la fraternidad estén limpios, ordenados y dignos. La limpieza de la casa no es solo tarea doméstica, sino expresión de caridad, pobreza responsable y cuidado de un ambiente sano para todas.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 173 de 2026. Conserva la obligación común y la vincula con caridad y salud. Conservar.
Parte III · Capítulo III

Artículo 182

Texto histórico · 1949

Si, como es natural, las superioras hacen la distribución de la casa, cuiden de que la cocina no quede a la entrada y sea necesario atravesarla para pasar a los salones de estudio y demás departamentos.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF p. 12. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

Las superioras, al distribuir los espacios y servicios de la casa, procuren que haya orden, funcionalidad y buen uso de los lugares. Conviene evitar disposiciones que dificulten el tránsito, el estudio, el descanso o la convivencia, cuidando que cada espacio sirva al fin para el cual está destinado.

Nota crítica · Parcial. Correspondencia: artículo 174 de 2026. Generaliza a orden, funcionalidad y buen uso de los espacios. Conservar como principio, no como plano fijo.
Parte III · Capítulo III

Artículo 183

Texto histórico · 1949

La casa religiosa debe resplandecer por la limpieza y el orden, pues estas dos cosas dan buen aspecto a las casas más pobres.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF p. 12. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

La casa religiosa debe resplandecer por la limpieza y el orden, aun cuando sea pobre y sencilla. Una fraternidad limpia y bien cuidada evangeliza silenciosamente, porque muestra gratitud por los bienes recibidos, respeto por quienes la habitan y amor al carisma congregacional.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 175 de 2026. Conserva íntegramente el núcleo y añade testimonio. Conservar.
Parte III · Capítulo III

Artículo 184

Texto histórico · 1949

Como en las clases por lo general se tiran papeles, etc., debe cuidar la maestra de que sus niños o niñas no lo hagan; y si, a pesar de sus cuidados, no logra que el salón de clases permanezca limpio, haga asear y tener cada cosa en sitio propio. Así se evitará trabajo y vergüenza, porque no la sorprenderán con los salones desordenados.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF p. 12. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

En los salones, aulas y espacios apostólicos, la hermana debe cuidar que no se tiren papeles ni se deje desorden. Si acompaña a niñas, niños, jóvenes o colaboradores, enseñe con paciencia y ejemplo a conservar limpio el lugar, recordando que el orden también educa.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 176 de 2026. Conserva aula, ejemplo y educación; amplía destinatarios. Conservar.
Parte III · Capítulo III

Artículo 185

Texto histórico · 1949

Lo mismo que se dice de los salones de clase debe hacerse con las demás oficinas: en la ropería, no tirando pedazos de género ni hebras de hilo, sino dejando cada cosa en su sitio; en la cocina y demás lugares, pues el orden de la casa depende del cuidado que cada una tenga en dejar las cosas que ocupó en el lugar destinado para ello.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF p. 12. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

Lo mismo debe hacerse en oficinas, roperías, cocinas, talleres y demás lugares de trabajo. Cada cosa debe quedar en su sitio, evitando desperdicios, descuidos y acumulaciones inútiles. El buen orden de la casa depende del cuidado cotidiano de cada hermana.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 177 de 2026. Conserva todos los principios y añade evitar desperdicio y acumulación. Conservar.
Parte III · Capítulo III

Artículo 186

Texto histórico · 1949

El aseo de las habitaciones debe hacerse diariamente y, en general, cada vez que la superiora lo ordene: barrer y trapear bien los pisos, sacudir perfectamente los muebles, quitar las telas de araña que se hubieren formado, limpiar los vidrios y lavarlos si es necesario, lo mismo los guardabrisas, etc., colocando después en el lugar conveniente y con buen gusto todos los objetos.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF p. 12. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

El aseo de las habitaciones y espacios comunes debe realizarse con regularidad: barrer, trapear, sacudir, limpiar vidrios, retirar polvo y colocar los objetos en su lugar. La limpieza frecuente evita deterioro, enfermedades y gastos innecesarios, y favorece una vida fraterna más serena.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 178 de 2026. Conserva frecuencia y tareas principales; añade salud y prevención de gastos. Conservar.
Parte III · Capítulo III

Artículo 187

Texto histórico · 1949

Nunca debe dejarse en una habitación un mueble que ya no sirve para su efecto, por ejemplo, una silla floja y sin respaldo, sobre todo en el recibidor; esto da lugar a mil percances desagradables para los extraños y mortificaciones para los de casa.

Fuente primaria: Manual de Urbanidad, 1949, Tercera Parte, PDF pp. 12-13. Transcripción normalizada en ortografía, acentuación y puntuación.

APLICACIÓN 2026

No deben conservarse en las habitaciones muebles u objetos que ya no sirven o que afean, estorban o ponen en riesgo a las personas. Lo que pueda repararse, repárese; lo que no sirva, retírese con permiso y criterio de pobreza responsable, evitando acumulaciones que contradigan el orden religioso.

Nota crítica · Fiel. Correspondencia: artículo 179 de 2026. Conserva seguridad y orden; añade reparación y permiso. Conservar.
Fin del Capítulo III

Parte III · Deberes de la religiosa para consigo misma

Con el artículo 187 concluye «Del aseo que la religiosa debe tener en su propia persona y en las cosas que usa». El Manual continúa con el Capítulo IV: «De la ociosidad y del trabajo».

← Capítulo II Del dormitorio
Capítulo IV → De la ociosidad y del trabajo

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