Venerable Madre Humilde del Niño Jesús
Manual de Urbanidad Religiosa
«La urbanidad hacia las demás es la forma cotidiana de una caridad que sabe respetar, escuchar, proteger y servir.»
Artículos del Capítulo IV
Artículo 324
Así como el cuerpo necesita descanso material, también debemos aliviar de sus fatigas al alma por medio del descanso espiritual llamado recreación. San Gregorio dice que la virtud ejercitada sin discreción desfallece, mientras que, interrumpida con oportunidad conveniente, aumenta. Casiano asegura que una recreación útil y saludable es provechosa para el cuerpo y para el espíritu.
APLICACIÓN 2026
Así como el cuerpo necesita descanso, también el alma necesita aliviar sus fatigas por medio de una recreación sana. La hermana debe recibir el recreo como un espacio de descanso espiritual, convivencia fraterna y alegría sencilla, sin perder el recogimiento interior ni la presencia de Dios.
Artículo 325
Para que la recreación resulte honesta y propia de una religiosa debe reunir tres condiciones: que no haya palabra ni acto indecoroso o incorrecto para las demás; que no degenere en entretenimiento pesado e impertinente ni se pierda el recogimiento del alma; y que haya orden según las personas, el tiempo y el lugar. Durante ese tiempo podremos recrearnos con conversación amena y agradable o con juegos permitidos, como las damas y el parchís. Si no hay niñas ni peligro de que vea gente extraña, podrá tomarse algún juego en que entre más directamente la parte física, siempre dentro de la honestidad y modestia religiosa. Deben desterrarse las porfías, movimientos de cólera, abundancia de palabras que impida hablar a las demás, ironías que hieran el amor propio, voces descompasadas, discusiones acaloradas, palabras desabridas o alusiones al poco talento de alguna. Quien incurriere en una falta procurará dar satisfacción y continuará hablando con afabilidad.
APLICACIÓN 2026
Para que la recreación sea honesta y propia de la vida religiosa, debe evitarse toda palabra o acto indecoroso, hiriente, pesado o impertinente. Conviene que haya alegría, conversación agradable, juegos permitidos y descanso sano, pero siempre con modestia, respeto, buen trato y caridad fraterna. También en el recreo deben evitarse las discusiones acaloradas, las ironías que lastiman, las burlas, las voces descompuestas, la impaciencia y toda palabra que excluya o humille.
Artículo 326
Procúrense evitar en las recreaciones los corrillos, porque en ellos fácilmente se desliza la lengua, se hiere la caridad y se producen otras consecuencias; por este motivo se huye de la compañía de las demás, principalmente de las mayores, para hablar con más libertad.
APLICACIÓN 2026
En las recreaciones debe cuidarse de no formar divisiones ni grupos cerrados que favorezcan murmuraciones, exclusivismos o conversaciones imprudentes. La recreación debe unir a la fraternidad, no separarla. Por eso, conviene buscar la compañía de todas, especialmente de las hermanas mayores o de quienes pudieran quedar aisladas.
Artículo 327
Cuando alguna de las superioras se acerca a un grupo, la urbanidad exige que se suspenda la conversación como muestra de respeto y se continúe cuando ella lo autorice.
APLICACIÓN 2026
Cuando se acerque alguna superiora o hermana mayor al grupo, la urbanidad religiosa pide acogerla con respeto, suspender o moderar la conversación si conviene, y continuarla cuando ella lo autorice. Esta deferencia no debe ser servilismo, sino expresión sencilla de respeto, comunión y buen espíritu.
Artículo 328
Cuando en los corredores van dos religiosas de la misma categoría, podrán ir a la derecha o a la izquierda; si una fuere mayor o superior, se le cederá la derecha. Si se juntan tres para pasear y una fuere más digna, ocupará el centro y, al dar las vueltas, lo harán presentando la cara a la mayor o alternativamente a una y otra si fueran iguales. Si no hubiere ninguna más respetable, la del centro se colocará a la izquierda al dar la vuelta y la que ocupaba ese lugar pasará al centro. Si son cuatro, se abre la fila por el centro, procurando no darse las espaldas. Si son cinco o seis se procederá de modo semejante.
APLICACIÓN 2026
En los paseos o traslados dentro de la casa, las hermanas deben proceder con orden, cortesía y atención mutua. Si caminan dos, tres o más hermanas, cuídese que ninguna quede excluida, que no se den la espalda unas a otras y que se guarde consideración especial a las mayores, superioras o hermanas que por salud necesiten más cuidado. La urbanidad en el camino es también caridad en movimiento.
Artículo 329
No teniendo el juego otro carácter que el de mera recreación, durante él se conservará tranquila seriedad y buen humor, sin impaciencia o melancolía cuando se pierde ni ridícula y pueril alegría cuando la fortuna es favorable. No se permite disentir acaloradamente por algún accidente del juego ni empeñarse cada una en sostener su opinión. La educación pide que las jóvenes cedan su parecer a las mayores. Durante la recreación pueden las religiosas conversar alegremente en las salas de labor mientras trabajan; también la cocinera y la refitolera al servir o levantar la mesa, según lo ordene la Superiora.
APLICACIÓN 2026
En los juegos permitidos se conservarán serenidad, buen humor y dominio de sí. No conviene mostrar impaciencia al perder, euforia desproporcionada al ganar ni discutir acaloradamente por un incidente. La recreación debe descansar el espíritu, no encender rivalidades. Durante los trabajos manuales y servicios comunes se podrá conversar alegremente, según las disposiciones de la fraternidad, cuidando la modestia, el respeto y la paz.
Parte IV · Deberes de la religiosa para con las demás
Con el artículo 329 concluye «Cómo debe proceder la religiosa en el recreo, paseo o juego». El Manual continúa con el Capítulo V: «De la manera de conducirse la religiosa fuera de casa».
No hay comentarios:
Publicar un comentario