Venerable Madre Humilde del Niño Jesús
Manual de Urbanidad Religiosa
«El cuidado de sí no encierra a la hermana en sí misma: dispone el cuerpo, el tiempo y el corazón para servir con libertad, sobriedad y caridad.»
Artículos del Capítulo IV
Artículo 188
Entienda la religiosa que la ociosidad es siempre maestra de muchos vicios, como dice el Espíritu Santo.
APLICACIÓN 2026
La hermana debe comprender que la ociosidad debilita el espíritu y abre la puerta a muchos desórdenes. La vida consagrada pide un corazón vigilante, ocupado en Dios, en la oración, en la formación, en el servicio fraterno y en la misión, sin dejar espacio a la pereza ni a la dispersión inútil.
Artículo 189
No menos enérgicas son las expresiones de los Santos Padres para condenar este vicio. Pues dice san Juan Crisóstomo: «Es la ociosidad la causa y la raíz de todos los vicios», de donde concluye san Bernardo: debemos huir de la ociosidad por ser ella madre de las chocarrerías y cruel madrastra de las virtudes.
APLICACIÓN 2026
Los santos han advertido con fuerza los peligros de la ociosidad, porque enfría la virtud y favorece la ligereza interior. Por eso, la hermana HFIC debe huir de todo tiempo malgastado, no con activismo inquieto, sino con una ocupación ordenada, serena y fecunda.
Artículo 190a
Las anteriores sentencias son, sin duda, suficientes para engendrar en todas un grande aborrecimiento a la ociosidad. Importa tanto huir de ella que de otra manera la religiosa no podría evitar la caída en grandes males espirituales. Pues san Buenaventura no duda afirmar que la ociosidad es para muchos causa de quebrantar la ley; pues a los ociosos fácilmente los precipita el diablo en el pecado. San Jerónimo dice: «Procura no estar nunca ocioso para que el diablo te encuentre siempre ocupado».
APLICACIÓN 2026
La ociosidad puede llevar a males espirituales, fraternos y apostólicos. Una hermana que no cuida su tiempo fácilmente cae en conversaciones inútiles, quejas, curiosidades, uso desordenado de medios digitales o descuido de sus responsabilidades. Conviene estar ocupada en el bien, para que el corazón permanezca libre y vigilante.
Artículo 190b
Para evitar la ociosidad y verse libre de sus fatales consecuencias, debe la religiosa seguir el consejo de san Buenaventura, que dice: «En oración frecuente, en atenta lectura o en trabajo manual, toda tu vida esté ocupada».
APLICACIÓN 2026
Para evitar la ociosidad, la hermana debe distribuir su vida entre oración, lectura formativa, trabajo, descanso necesario y servicio fraterno. Así lo cotidiano se convierte en camino de santificación, y cada hora puede ser ofrecida al Señor como parte de la misión de reparar la viña.
Artículo 191
Aunque entre nosotras todas indistintamente nos ocupamos en las obras del Instituto, tanto en las escuelas como en los hospitales, etc., así como en los trabajos domésticos, sin embargo no debemos olvidar las hermanas de fuera de coro que a ellas, más que a las religiosas de coro, pertenecen estas últimas labores, sin que por esto se sientan humilladas creyendo falsamente que son sirvientas o criadas; y que, aun cuando así fuera, a mucha honra deberían tener ser sirvientas en la Casa de Dios.
APLICACIÓN 2026 · PROPUESTA EDITORIAL
La distribución del trabajo no se basará en antiguas categorías de hermanas, sino en la igual dignidad de todas, las capacidades, la edad, la salud, la formación, la misión y las necesidades de la fraternidad. Los servicios domésticos son responsabilidad común y se organizarán con justicia, corresponsabilidad y caridad.
Artículo 192
Para que este trabajo resulte provechoso no debe ser tan material que apague el espíritu de devoción y oración, como dice N. S. P. san Francisco: «Los religiosos a quienes Dios les dio aptitudes para el trabajo, trabajen fiel y devotamente».
APLICACIÓN 2026
El trabajo no debe apagar el espíritu de oración y devoción. La hermana está llamada a trabajar fiel y devotamente, según sus capacidades y encargos, procurando que sus tareas materiales no la aparten de Dios, sino que la unan más a Cristo pobre y humilde.
Artículo 193
Dice san Buenaventura que el trabajo debe hacerse con discreción, con diligencia y con honestidad o modestia. Dos cosas exige la discreción en el trabajo manual: cuándo y cómo debe hacerse. Cada religiosa debe atender con preferencia la oficina que le está encomendada, empleando en los quehaceres de la misma todas las horas que sean indispensables, no sólo para cumplir de cualquier modo, como algunas hacen, sino también para tenerlo todo limpio y prevenido y con oportunidad, de manera que ni la superiora ni las súbditas puedan notar la más pequeña falta. Mas esto no impide que, si alguna tuviera tiempo sobrante en sus ocupaciones, ayude, aun sin ser invitada, a otra que se encontrare muy atascada en su trabajo; pues en el libro de los Proverbios se lee: «Cuando una hermana es ayudada por otra, ambas son como una ciudad bien fortificada».
APLICACIÓN 2026
El trabajo debe hacerse con discreción, diligencia, honestidad y modestia. Cada hermana atenderá con preferencia el oficio que le ha sido encomendado, procurando cumplirlo bien, a tiempo y con responsabilidad. Si le sobra tiempo, ayude con sencillez a quien esté más cargada, sin esperar que se lo pidan.
Artículo 194
Para ajustarse al consejo del Seráfico Padre, el trabajo debe hacerse devotamente; es decir, que durante las ocupaciones materiales es preciso levantar con frecuencia el espíritu a Dios, en cuya presencia nos encontramos siempre y en todo lugar, lo cual nunca debemos olvidar.
APLICACIÓN 2026
Trabajar devotamente significa elevar con frecuencia el corazón a Dios en medio de las ocupaciones. La hermana puede santificar los oficios más sencillos si los realiza con amor, presencia de Dios y espíritu de servicio, recordando que ninguna tarea humilde es pequeña cuando se hace por el Señor.
Artículo 195
Para no disiparse en el trabajo, se evitarán en las oficinas las conversaciones inútiles, como lo ordenan las Constituciones. Convendrá que, al dar el reloj la hora, se rece un avemaría, según acostumbran hacerlo las buenas religiosas. Además, entre las oficialas y ayudantes de una misma oficina es necesario que reine la más perfecta armonía. A la hermana que sea nombrada para ocupar el primer lugar corresponde dirigir caritativamente, y no con tono imperioso, los trabajos en que cada cual debe ocuparse, y a las inferiores someterse dócilmente a las disposiciones de aquélla, teniendo presentes unas y otras aquello de san Pablo: «Todas vuestras cosas sean hechas en caridad y con el debido orden».
APLICACIÓN 2026
Para no disiparse en el trabajo, evítense conversaciones inútiles, chismes, quejas o distracciones que perturben la paz. Entre hermanas que comparten un mismo oficio debe reinar armonía, respeto y colaboración. Quien coordina un servicio ha de hacerlo con caridad, no con tono autoritario.
Artículo 196
Todas las oficinas de nuestro Instituto requieren de parte de sus encargadas exquisita prudencia en el trato con las personas seculares, no admitiendo ni llevando cuentos ni chismes que puedan perturbar la paz; gran modestia para edificar a todos con el ejemplo, y celo por el buen nombre y reputación del santo hábito que vestimos. En las religiosas encargadas de la enfermería debe resplandecer una caridad seráfica, para que sepan compadecer a los enfermos, asistirlos en todas sus necesidades con amor y dulzura, procurar en cuanto les sea posible que nada les falte, y privarse algunas veces de sus propios gustos y comodidades en favor de los pacientes; hacer puntualmente lo que prescribe el médico y, si el enfermo lo necesita, ayudarle a prepararse a recibir los últimos sacramentos.
APLICACIÓN 2026
En todos los oficios se requiere prudencia, buen trato y límites claros con personas externas, colaboradores, enfermos, estudiantes y familias. En la enfermería se cuidará a cada hermana con solicitud, atención sanitaria adecuada, acompañamiento humano y acceso a los sacramentos. La confidencialidad protege la dignidad, pero nunca puede utilizarse para ocultar abuso, violencia o riesgo: en esos casos se acudirán a los cauces civiles y eclesiales establecidos.
Artículo 197
Las religiosas encargadas de la cocina y refectorio han de esmerarse de un modo muy especial en la limpieza de todo cuanto les está confiado y es de su incumbencia, a fin de no mortificar con el poco aseo a las demás. Si la hermana encargada de la cocina ignora algo, procure preguntar, a fin de que los alimentos, aunque pobres, sean bien sazonados y cocidos para la conservación de la salud de las religiosas, pues de no hacerlo así llevan mucha responsabilidad las mencionadas oficiales.
APLICACIÓN 2026
Las hermanas encargadas de la cocina, comedor o refectorio han de cuidar con especial esmero la limpieza, el orden y la preparación de los alimentos. Aunque la comida sea pobre y sencilla, debe ser saludable, bien presentada y servida con caridad, evitando desperdicio y cuidando los bienes comunes.
Artículo 198
Como el fin especial de nuestro Seráfico Instituto es la educación cristiana y civil de las niñas, las religiosas destinadas por la obediencia para impartirla deberán dar la preferencia a la formación cristiana o religiosa, procurando en todo la gloria de Dios y la honra de nuestra Congregación. Para esto, aparte de la rectitud de intención, se requiere un constante trabajo, al que han de consagrarse hasta con entusiasmo y santa alegría, considerándolo y estimándolo como medio de santificación, y por lo mismo no han de dar cabida a la negligencia, ni comenzarán el estudio sin elevar el corazón a Dios, que sin su auxilio serán inútiles los esfuerzos para alcanzar aun los más elementales conocimientos.
APLICACIÓN 2026
Las hermanas dedicadas a la educación deben estimar este servicio como misión evangelizadora y medio de santificación. Su trabajo ha de favorecer la formación integral de niñas, niños y jóvenes en un ambiente de fe, amor, respeto, buen trato y cuidado de la dignidad humana.
Artículo 199
Habrá un lugar destinado donde las profesoras acudan para hacer sus consultas a la M. directora, así como para su estudio o preparación de clases. Después de sus consultas también pueden preparar sus clases donde mejor les acomode.
APLICACIÓN 2026
Las profesoras deben contar con un lugar adecuado para preparar clases, estudiar, consultar y organizar su trabajo. La preparación responsable evita improvisaciones, favorece la calidad educativa y honra la misión confiada. Enseñar exige oración, estudio, disciplina y amor concreto a las estudiantes.
Artículo 200
La religiosa que tiene el cargo de directora no debe juzgarse independiente de la superiora, y la superiora debe obrar con la mayor prudencia para no perjudicar la disciplina del colegio.
APLICACIÓN 2026 · PROPUESTA EDITORIAL
La directora de una obra educativa ejerce su servicio dentro de la misión, los estatutos y la organización legítima de la Congregación. Su responsabilidad propia no la separa de la autoridad competente ni de la corresponsabilidad institucional.
Artículo 201
La directora, sin dejar de tener presente la responsabilidad de procurar el buen orden en el colegio, procure no obstruir la obediencia de las demás profesoras hacia la superiora.
APLICACIÓN 2026 · PROPUESTA EDITORIAL
La directora cuidará el orden académico y disciplinario sin invadir competencias ni impedir que las hermanas atiendan las obligaciones propias de su vida religiosa. Dirección y gobierno dialogarán con claridad, respeto y sentido de misión compartida.
Artículo 202
Las profesoras deben obedecer a la directora en todo aquello que se refiere al programa de estudios y disciplina del colegio. A la directora, de acuerdo con la superiora, corresponde arreglar todos los asuntos del colegio; las profesoras, fuera de las clases y de la correspondiente disciplina, sólo tienen que preocuparse de aquellas cosas que directamente les fueren encomendadas por la directora; no obstante éstas, cuando fuere preciso, sea por alguna fiesta o cualquier otra ocupación, deben ofrecer sus servicios o su voluntad para que, si la directora gusta, pueda con confianza servirse de ellas para las diversas cosas que en estos casos se ofrecen.
APLICACIÓN 2026 · PROPUESTA EDITORIAL
Las docentes seguirán las orientaciones legítimas de la dirección en materia de programa, disciplina y organización. La directora y la superiora coordinarán sus responsabilidades conforme a los estatutos de la obra, evitando órdenes contradictorias y protegiendo el bien de estudiantes, personal y fraternidad.
Artículo 203
Las profesoras sólo podrán imponer castigos o hacer alguna observación a sus alumnas en sus respectivos salones; castigar públicamente o imponer un castigo de más importancia corresponde a la directora.
APLICACIÓN 2026
Las correcciones a estudiantes se harán con justicia, prudencia y respeto. Nunca se humillará, ridiculizará, maltratará ni castigará de forma desproporcionada. Toda medida disciplinaria buscará la formación de la persona y se ajustará a la normativa civil, a los protocolos de salvaguarda y a los procedimientos de la institución.
Artículo 204
Las religiosas encargadas de la guarda deben ser correctas y comedidas en sus palabras y trato con las niñas, sin abstracción de grupos, corrigiendo con buenas maneras las faltas; y si éstas fueren de consideración, lo harán saber a la directora o profesora respectiva. Nunca por faltas individuales se castigue a un grupo, menos dejándolo en el patio.
APLICACIÓN 2026
Quienes acompañan o supervisan a estudiantes actuarán con corrección, amabilidad y prudencia. Las faltas ordinarias se atenderán formativamente; las situaciones graves, los indicios de abuso o cualquier riesgo se comunicarán de inmediato por los cauces de salvaguarda. Nunca se castigará a un grupo por la falta de una sola persona.
Artículo 205
Ninguna profesora debe castigar a sus alumnas sacándolas del salón, pues se hará responsable de sus actos, aparte de que la niña pierda la clase; y si ésta es negligente, procurará dar lugar para que le den esa clase de castigo y de este modo librarse del estudio.
APLICACIÓN 2026
No se expulsará del aula a una estudiante o a un estudiante como castigo sin criterio formativo, supervisión y condiciones de seguridad. La disciplina no debe privar injustamente del aprendizaje ni poner a nadie en riesgo físico, moral o emocional.
Artículo 206
Las profesoras deben presentarse a dar cualquiera otra clase, aun cuando no corresponda a su grupo, cuando así lo dispusiere la directora, la cual debe vigilar para que cada una cumpla con su deber de enseñar. La directora, de cuando en cuando, visite los salones durante las clases, y así se dará cuenta de las deficiencias y aptitudes de las profesoras y, por consiguiente, de lo que tenga que corregir o advertir; pero no sería prudente hacerlo delante de las alumnas.
APLICACIÓN 2026
Las docentes colaborarán en otros servicios cuando corresponda conforme a sus funciones. La dirección puede observar el trabajo para orientar y acompañar; toda corrección a una docente se hará en privado, con respeto, debido proceso y sin exponerla ante el alumnado.
Artículo 207a
Tanto la directora como las profesoras deben acudir con confianza en sus dificultades a la superiora, así como en algún proyecto que quieran emprender, pues esta intimidad es de mucha edificación tanto para las religiosas como para las extrañas.
APLICACIÓN 2026
Las profesoras y hermanas encargadas de algún servicio deben acudir con confianza a la superiora cuando tengan dificultades, proyectos o dudas. Esta actitud manifiesta obediencia, comunión y sentido de pertenencia, y edifica tanto a las hermanas como a quienes observan nuestra vida.
Artículo 207b
Requiérese, en segundo lugar, la diligencia; esto es, que las hermanas estén siempre prontas a concurrir con puntualidad a las oficinas o cargos que les están confiados, y en ellos trabajen con solicitud y aplicación como siervas de Dios, a quienes debe mover en sus diarias tareas la esperanza de la eterna retribución. Y para que esta diligencia sea más provechosa, aceptarán con mansedumbre y sin repugnancia cualquier ocupación, siguiendo el consejo del sabio: «Hijo, haz todas tus obras con mansedumbre»; se mostrarán activas y no tardías ni perezosas en sus quehaceres, porque también está escrito: «En todas tus operaciones sé diligente». Mas entiéndase que esta actividad no excluye, antes bien exige, cierta grave mansedumbre que a su vez repele la lentitud, por lo cual algunas emplean horas enteras en trabajos que podrían muy bien ejecutarse en breve tiempo; y serán, por último, tan diligentes en sus respectivas oficinas que jamás por culpa suya acontezca que la comunidad se vea precisada a esperar, o se perturbe el orden de la vida regular.
APLICACIÓN 2026
La diligencia pide estar puntuales y prontas en los oficios confiados, trabajando con aplicación, mansedumbre y alegría. La hermana debe evitar la tardanza, la pereza y la pesadez, pero también el apresuramiento desordenado. La actividad religiosa debe ser serena, responsable y fecunda.
Artículo 208
La tercera condición del trabajo es hacerlo con honestidad y modestia. Para lo cual es indispensable no olvidar que la religiosa, siempre y en todas partes, es religiosa, lo mismo cuando canta las divinas alabanzas en coro que cuando barre la casa o lava la vajilla en la cocina. De aquí que las hermanas están obligadas a evitar en sus oficinas toda manera brusca y desaliñada y que no sea conforme a la santidad de nuestro estado; porque si bien es cierto que en cada una de dichas oficinas están libres de las miradas de las personas del mundo, no lo están de las de los ángeles del cielo, destinados a la guarda de cada una de nosotras; por lo cual nunca ejecutarán acción alguna en presencia de su ángel que no se atreverían a ejecutar en presencia de la superiora o de otra religiosa respetable.
APLICACIÓN 2026
El trabajo debe hacerse con honestidad y modestia, recordando que la hermana es religiosa en todo tiempo y lugar: cuando ora, enseña, cocina, limpia, cuida enfermos, administra, estudia o sirve. Ningún oficio justifica brusquedad, descuido, murmuración o conducta indigna de su vocación.
Parte III · Deberes de la religiosa para consigo misma
Con el artículo 208 concluye «De la ociosidad y del trabajo». El Manual continúa con el Capítulo V: «Del refectorio».
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