Venerable Madre Humilde del Niño Jesús
Manual de Urbanidad Religiosa
«La urbanidad hacia las demás es la forma cotidiana de una caridad que sabe respetar, escuchar, proteger y servir.»
Artículos del Capítulo V
Artículo 330
Por regla general, a la religiosa le es más útil no salir de casa; pero, dado el carácter de nuestro Instituto, muchas veces será preciso salir a la calle. La obediencia, la necesidad y otras causas razonables o dispuestas por la Superiora la obligarán no pocas veces a salir con mayor o menor frecuencia.
APLICACIÓN 2026
Por regla general, la hermana debe amar el recogimiento de la casa religiosa; sin embargo, por obediencia, misión, estudio, salud, servicio apostólico u otra causa razonable, muchas veces será necesario salir. Cuando esto ocurra, salga con permiso, recta intención, prudencia y espíritu de fe, recordando que también fuera de casa representa a Cristo, a la Iglesia y a la Congregación.
Artículo 331
Es cierto que cuanta devoción se adquiere en el recogimiento del claustro se pierde con frecuentes e innecesarias salidas. La experiencia enseña que el excesivo trato con el siglo y la injerencia en los negocios del mundo sirven para entibiar el fervor, debilitar los buenos propósitos, disipar el corazón, amortiguar los deseos de perfección, inducir al amor de las delicias mundanas, perder el tiempo, multiplicar conversaciones ociosas, hacer fastidiosa la oración, acelerar el oficio divino y dar entrada a las tentaciones.
APLICACIÓN 2026
Las salidas frecuentes e innecesarias pueden debilitar el recogimiento, dispersar el corazón, enfriar la oración y abrir la puerta a conversaciones inútiles o curiosidades mundanas. Por eso, la hermana debe discernir sus salidas con sobriedad, evitando convertir la calle, los comercios, las visitas o los trámites en ocasión de distracción interior.
Artículo 332
Lo dicho no ha de ser motivo para que la religiosa rehúse salir de casa siempre que la obediencia lo ordene.
APLICACIÓN 2026
Lo anterior no significa que la hermana rehúse salir cuando la obediencia, la misión o la necesidad lo pidan. La vida HFIC no es encierro estéril, sino presencia apostólica prudente. Lo importante es salir por Dios, con espíritu de servicio, y volver con el corazón recogido.
Artículo 333
Llegada la ocasión de salir, la religiosa procederá con tal recogimiento, circunspección y gravedad que, además de edificar con su porte exterior al prójimo, regrese amante del retiro y del silencio, pura y tranquila en su espíritu y libre de los fantasmas y rumores del siglo.
APLICACIÓN 2026
Cuando llegue la ocasión de salir, la hermana debe proceder con recogimiento, circunspección y gravedad religiosa. Su modo de caminar, mirar, hablar y tratar a las personas debe edificar con discreción. Al regresar, procure conservar el silencio interior, sin traer a la fraternidad rumores, vanidades o inquietudes inútiles.
Artículo 334
Siempre que se halle fuera de casa, la religiosa guardará un continente modesto, principalmente en la vista. No la fijará en las personas de la calle o de balcones y ventanas, ni se acercará a puertas o ventanas para ver el interior de las habitaciones. Aunque los escaparates estén expuestos al público, no parece propio de una religiosa detenerse a mirar sus objetos sin necesidad.
APLICACIÓN 2026
Fuera de casa, la hermana debe guardar modestia, especialmente en la mirada. Evite mirar con curiosidad a las personas, detenerse sin necesidad ante ventanas, puertas, comercios, escaparates o lugares que distraigan. La mirada recogida no es frialdad, sino custodia del corazón y respeto a la propia consagración.
Artículo 335
Los movimientos del cuerpo, principalmente al andar por la calle, deben ser propios y naturales. Las manos se llevarán ocupadas y no se dejarán los brazos caídos ni se balancearán. El paso no será muy lento ni precipitado, sino grave, y se evitarán las pisadas fuertes.
APLICACIÓN 2026
Al caminar por la calle, los movimientos deben ser naturales, modestos y serenos. El paso no debe ser precipitado ni exageradamente lento; evítense gestos bruscos, balanceos, pisadas fuertes o actitudes que llamen la atención. La presencia de una hermana debe comunicar paz, sencillez y dignidad.
Artículo 336
En las vías públicas la acera se considera lugar de preferencia. Por regla general corresponde a quien va por ella a la derecha; quien viene en dirección contraria debe apartarse para dejar paso. Cuando van dos juntas, la más digna irá al lado de la pared; si son tres, la mayor en medio y la siguiente en dignidad junto a la pared. Si varias personas ocupan toda la acera, es incivil pasar por entre ellas: se pedirá permiso.
APLICACIÓN 2026
En las vías públicas, la hermana debe observar las normas ordinarias de cortesía, seguridad y tránsito. Ceda el paso cuando convenga, pida permiso si necesita pasar, evite empujar o atravesarse imprudentemente, y cuide especialmente a las hermanas mayores, enfermas o con dificultad para caminar.
Artículo 337
Cuando una o más personas van por la misma acera y en igual dirección que otra a la cual deben adelantar, no tomarán la acera si no hay espacio suficiente. La que siente pasos detrás tiene obligación de ceder el espacio conveniente para que pasen las demás.
APLICACIÓN 2026
Si necesita adelantar a otras personas o pasar por un lugar estrecho, hágalo con paciencia, respeto y prudencia. No debe invadir el espacio de los demás ni forzar el paso. La urbanidad fuera de casa exige atención al entorno, respeto a las personas y dominio de la prisa.
Artículo 338
De ordinario las religiosas salen de dos en dos. La menor irá a la izquierda de la mayor, salvo que deba cederle la acera. En sitios estrechos, o cuando sea necesario dar paso, la menor se pondrá detrás. Si se llegare a un lugar cuyo paso ofrezca dificultad, la menor se adelantará para prevenir a la mayor y ayudarla. Si hubiere de cambiar de un lado a otro, lo hará por detrás.
APLICACIÓN 2026
Cuando las hermanas salgan juntas, procuren caminar con orden, cercanía prudente y atención mutua. La más joven o fuerte debe ayudar discretamente a la mayor, enferma o responsable, sin exhibición ni descuido. Si caminan varias, eviten excluir a alguna, dar la espalda o formar grupos que impidan el paso a otras personas.
Artículo 339
Otro deber que la urbanidad impone es saludar en la calle a las personas conocidas y, si existen deberes de gratitud, detenerse un momento para hablar con ellas cuando fuere necesario. Si la persona conocida fuere acompañada de otra, el saludo se dirigirá a ambas. Se saludará también a toda persona constituida en dignidad, sobre todo a los sacerdotes; si se hallare a regular distancia bastará una ligera inclinación de cabeza. Es muy grosero desviar la vista para evitar saludar y, si se hubiere recibido algún beneficio, se incurriría además en ingratitud.
APLICACIÓN 2026
En la calle debe saludarse con cortesía a las personas conocidas y a quienes por su dignidad o servicio merecen especial consideración. Si se recibe un beneficio, se debe mostrar gratitud y no esquivar a la persona por comodidad. El saludo debe ser sencillo, respetuoso y prudente, evitando familiaridades excesivas o conversaciones innecesarias que distraigan del fin de la salida.
Parte IV · Deberes de la religiosa para con las demás
Con el artículo 339 concluye «De la manera de conducirse la religiosa fuera de casa». El Manual continúa con el Capítulo VI: «Conducta de la religiosa en las enfermedades».
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