Venerable Madre Humilde del Niño Jesús
Manual de Urbanidad Religiosa
Artículos del Capítulo VII
Artículo 114
Como muchas veces tenemos necesidad de ir a las parroquias o iglesias públicas para asistir a la santa Misa cuando no la hay en casa, o por funciones especiales, vamos a dar algunos apuntes de lo que conviene hacer o evitar en tales casos.
Aplicación 2026
Cuando sea necesario asistir a parroquias, iglesias o capillas fuera de la propia fraternidad, la hermana debe hacerlo con espíritu de fe, respeto y recogimiento. No va como simple visitante, sino como mujer consagrada que participa del culto divino y representa, con su presencia, a la Iglesia y a la Congregación.
Artículo 115
Si vamos, es conveniente ir de dos en dos, sin hablar en la calle y con aquella modestia y compostura que debe distinguir a la religiosa de los seglares.
Aplicación 2026
Conviene ir con orden, modestia y compostura, evitando conversaciones innecesarias en la calle o en los lugares cercanos al templo. La hermana debe distinguirse no por rigidez, sino por una presencia sobria, serena y respetuosa, propia de quien se dirige a la casa del Señor.
Artículo 116
Al entrar tomemos devotamente el agua bendita y dirijámonos al sitio elegido sin precipitación. Si pasamos frente al sagrario hagamos la genuflexión sencilla y doble si estuviere expuesto el Santísimo, procurando hacerla al mismo tiempo con la compañera respectiva.
Aplicación 2026
Al entrar en la iglesia, hágase con devoción el signo propio de respeto, y diríjase la hermana al lugar elegido sin precipitación. Si pasa frente al Sagrario o ante el Santísimo expuesto, hará la reverencia correspondiente con fe, cuidado y unidad con las hermanas que la acompañan.
Artículo 117
Siempre se ha de procurar llegar un poco antes de que empiece la ceremonia para encontrar lugar conveniente; pero, en caso de que ya esté llena la iglesia y cómodamente no podamos pasar al lugar elegido, quedémonos en el sitio que nos toque, pues sería gran falta de educación querer pasar a la fuerza, saltar sobre las demás personas, empujarlas, etcétera, por querer llegar al lugar destinado.
Aplicación 2026
Procúrese llegar con tiempo suficiente antes de iniciar la celebración, para encontrar lugar sin desorden ni prisa. Si la iglesia estuviera llena, la hermana aceptará con humildad el lugar disponible, evitando empujar, incomodar o abrirse paso con impaciencia, pues la caridad vale más que la comodidad.
Artículo 118
Cuando se llevan niñas puede procurarse pasar hasta el sitio señalado de antemano, pues en este caso se pide cortésmente el permiso y las personas, al tratarse de un colegio, fácilmente dejan amplio el paso.
Aplicación 2026
Cuando se acompañe a niñas, niños, jóvenes o grupos confiados a nuestros apostolados, se puede pasar al lugar previamente señalado, pidiendo permiso con cortesía si es necesario. La hermana debe cuidar que el orden del grupo no se imponga con brusquedad, sino con respeto, prudencia y buen ejemplo.
Artículo 119
Una vez colocadas en el sitio conveniente, se asistirá a las ceremonias con el mayor recogimiento posible, evitando toda palabra, todo movimiento y toda mirada innecesaria, no olvidando que somos el espejo y el blanco de todas las personas.
Aplicación 2026
Una vez colocada en su lugar, la hermana asistirá a la celebración con el mayor recogimiento posible, evitando palabras, movimientos, miradas curiosas o distracciones innecesarias. Debe recordar que muchas personas pueden observarla, y que su actitud puede edificar o disminuir el respeto hacia la vida consagrada.
Artículo 120
Si por razón de nuestro oficio tenemos que vigilar a las niñas, hagámoslo con prudencia, sin estar hablándoles a cada momento, sin tirarles del vestido o del velo, o, lo que sería peor todavía, levantarnos de nuestro lugar y maltratarlas de cualquier manera; pues esto llamaría la atención y no evitaría la falta de la niña. En cuanto a lo último, hay que tener presente que los malos tratamientos son inconvenientes en todo sentido y manifiestan no sólo poca educación, sino ninguna caridad.
Aplicación 2026
Si por razón de su oficio debe vigilar o acompañar a alumnas, alumnos u otras personas, hágalo con prudencia, sin hablarles a cada momento, sin jalarlos, avergonzarlos, exhibirlos o corregirlos con dureza. La corrección en la iglesia debe ser discreta y caritativa, porque el maltrato nunca educa y contradice la dignidad de la persona.
Artículo 121
Si hay sermón, guardemos las indicaciones ya dadas; si el público nos queda a la espalda no debemos estar volteando la cara para verlo. Si durante la ceremonia ocurriere algún incidente que produzca por un momento la confusión entre los asistentes, cuidémonos de no inquirir curiosamente lo que pasa.
Aplicación 2026
Durante los actos litúrgicos, la hermana guardará las indicaciones ya dadas sobre silencio, postura y recogimiento. Si ocurre algún incidente entre los asistentes, evitará volver la cara con curiosidad o distraerse investigando lo sucedido, procurando conservar la paz interior y exterior.
Artículo 122
Debemos ser de las primeras en llegar a la iglesia y, cuando haya terminado la función, debemos esperar que se desahogue un poco la puerta para salir sin molestar ni ser molestadas.
Aplicación 2026
Conviene llegar entre las primeras y salir sin precipitación cuando haya terminado el acto litúrgico. Si hay mucha gente, espere con paciencia a que se despeje un poco la puerta, para no molestar ni ser molestada. También al salir se conserva la urbanidad religiosa.
Artículo 123
Por ningún motivo se debe salir antes que termine la función; y si alguna necesidad urgente e imprevista nos obliga a hacerlo, busquemos un momento oportuno para no ser notadas. Nunca se escogerá para salir el momento en que el sacerdote empiece el sermón o cuando esté en la elevación de la Misa, etcétera. Si de antemano prevemos que no podemos estar en la iglesia hasta el fin, quedémonos cerca de la puerta para salir cómodamente. Cuando se llevan niñas, nunca ni por nada debemos salir antes, pues, de ser así, mejor es no asistir que dar mal ejemplo y cometer la falta de urbanidad de retirarnos antes que termine la función.
Aplicación 2026
No debe salirse antes de que termine la celebración, salvo por necesidad urgente. Si se prevé no poder permanecer hasta el final, conviene colocarse cerca de la salida para retirarse discretamente. Cuando se acompaña a grupos, nunca debe darse ejemplo de abandonar el acto litúrgico sin causa proporcionada.
Artículo 124
Puede ocurrir también alguna vez que alguna de las personas que asisten se vea atacada violentamente por un desmayo o por cualquier otro accidente; en este caso obremos con mucha prudencia. Si la persona atacada está sola y es señora, señorita o anciano, podremos prestarle algún caritativo servicio mientras se avisa a su familia; pero si es joven, busquemos una persona que lo atienda.
Aplicación 2026
Si alguna persona sufre un desmayo, accidente o necesidad imprevista, la hermana debe proceder con prudencia, caridad y serenidad, prestando la ayuda posible y avisando a quien corresponda. La reverencia al templo no impide la misericordia; al contrario, la caridad concreta honra al Señor presente.
Artículo 125
Para concluir diremos que en todas partes debemos tener presente nuestro carácter de religiosas, para que nunca hagamos nada que sea indigno de nuestro estado y profesión.
Aplicación 2026
En toda iglesia, capilla o acto de culto, la hermana debe recordar su condición de consagrada. Nada en su porte, palabra, gesto o conducta debe ser indigno de su vocación. Su presencia ha de ser sencilla, humilde, discreta y fraterna, para que aun fuera de casa manifieste el espíritu de Cristo pobre y humilde.
Parte II · Deberes de la religiosa para con Dios
Con el artículo 125 concluye «Lo que hay que hacer o evitar cuando se asiste a la iglesia pública». El Manual continúa con el Capítulo VIII: «Modo de recibir los santos sacramentos».
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